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jueves, 10 de diciembre de 2015

Mi semana está lista

1. Una frase: “Mamá, quiero que me eches talco para quedar blanquita como una nube”
2. A propósito de las restricciones a las ventas cortas: “What do you say to a hedge fund manager who can’t hedge? Quarter pounder and fries, please” – James Mackintosh, The Financial Times
3. Para sorprender a los amigos: unas cuantas ramitas de romero fresco en las brasas hacen un asado aromático


4. Un sitio que no se pueden perder: Mujeres contra Sarah Palin (en inglés)
5. Para meditar, pensar, mirar lindos jardines, estar en paz y silencio: Casa de Ejercicios de Punta de Tralca






6. Otro abono gratis: en Starbucks Coffee hay paquetes de café usado que los clientes se pueden llevar sin costo para echar en la tierra y abonar plantas de todo tipo. La única precaución es esparcirlo bien y justo antes de regar, porque el café es ácido y puede quemar las plantas
7. Peeling natural y efectivo: esponja de mar. Inigualable.


8. Algo que amé ayer y que hoy mi hígado odia: Churros con chocolate caliente


9. Ya la han pelado, pero no me importa; me uno: el sitio web de Gwyneth Paltrow (¿cuál es el punto?)
10. Sorpresa: es primavera pero el clima no nos acompaña. Bu.

El factor RASCA

Estoy planeando las vacaciones familiares para abril de este año y mis requisitos son:
1. una cabaña decente
2. una cabaña que no sea impagable
De acuerdo a mi standard, conciliar ambas condiciones en Chile es casi imposible. Y no porque sea cuica, sino porque ya pasé por la onda aventurera de dormir en cualquier lugar, encapsulada en mi saco, con la mochila de almohada para que no me la roben y encomendada a la mejor suerte que tener pueda. Ahora que tengo hijos y estoy raja todo el rato, no tengo ganas de andar aperrando.
Para ilustrar un poco mi idea, baste decir que inicialmente quería que fuéramos a este pedazo de cielo en la tierra.


Ya estuve en el sector tres veces y sé que lo que se publicita, efectivamente está. Las fotos muestran fielmente lo que uno va a ver. En resumen, si no fuera por el pique (que tendría que ser en avión y después en un auto arrendado para cruzar la frontera, lo que significa que igual tendríamos que llevar las sillitas de los niños, en fin, un queso), sería ideal. Gracias a EFE, que suspendió indefinidamente el auto tren y, para el caso, cualquier recorrido más allá de Talca. Super útil.
En cambio, mis opciones realistas son más o menos así.


El mismo precio por noche pero, como se puede apreciar, con una diferencia de calidad que es como para sentarse a llorar. Reconozco que me cargan los lugares y las cosas feas. Y si voy a estar pagando para irme de vacaciones, lo mínimo que pido es algo bonito y bueno. Pero vamos al detalle para que quede claro en qué baso mi crítica.
Mientras la cabaña argentina tiene un estilo arquitectónico bonito, está calefaccionada y equipada con sacacorchos, cuchillo de cocina, cuchara para escurrir tallarines y hasta copas para vino, la chilena está hecha con paneles prefabricados, con cero aislación acústica y térmica (aquí entran las clásicas estufas a parafina) y cuenta con un par de platos picados, cubiertos que no son del mismo juego y una olla con el fondo redondo de lo gastada. En Argentina uno realmente está rodeado de bosques limpios y a una distancia aceptable de la otra cabaña. En Chile las cabañas están dispuestas en una fila separadas por diez metros entre sí, en medio de un tierral espantoso y lleno de basura por los cabros chicos picantes que comen puras porquerías y después tiran el papel al suelo (tampoco suelen abundar los basureros, en beneficio de los mencionados cabros chicos picantes). En Argentina los niños juegan en un parque con entretenciones buenas; acá se tienen que conformar con un columpio roto y un resbalín oxidado. En Argentina las terminaciones son buenas y hay atención a los detalles; en Chile se nota el óxido y la corrosión en las cañerías y la mala instalación eléctrica. En Argentina las sábanas son suaves y mullidas; en Chile son tiesas y las frazadas tienen un olor a dudosa limpieza de varias temporadas atrás. En Argentina el desayuno consiste de café, pancito recién hecho y mermeladas caseras, más alguna masita dulce y mantequilla. Acá, el mismo café a lo mejor (sin leche), pero con un pan industrial y un “sachet” de mantequilla Soprole (marca que boicoteo) y otro de mermelada llena de aditivos.
Chile, en pocas palabras, tiene una infraestructura turística RASCA Y PENCA. Y cara.
Anoche me acosté francamente deprimida tras mi navegación por Internet. Ni siquiera las páginas de turismo son decentes en este país. Por lo cual, valga mencionar, retiro de mis links recomendados a Sernatur. Es una mugre.
Es cierto que el pique a Villa la Angostura es grande, pero la diferencia de calidad es tan abismante que para mí casi vale la pena el sacrificio. No sé si para mis hijos, por desgracia. Parece que el mejor negocio para el conjunto es quedarnos acá, en nuestra amada casa que es la realización de nuestros sueños y necesidades.
Yo no necesito el lujo pero sí el diseño inteligente, práctico y de buena calidad. De hecho ni siquiera necesito una cabaña. Si tuviera este Volkswagen Camper partiría donde fuera. Le he recriminado a mi marido que me hablara del tema, porque yo vivía feliz ignorando que existían estas “van-casa rodante”. Desde entonces mi vida ya no es la misma. Paso horas soñando con que estamos recorriendo Europa o Estados Unidos o la Carretera Austral, en familia. Tiene butacas para piloto y co-piloto y dos filas más de asientos. Las butacas se dan vuelta para enfrentar una mesita donde todos comen. Hay cocina con hornillas, lavaplatos, espacio para guardar las cosas de la cocina. Los asientos después se transforman en 6 camas (incluyendo una matrimonial en el "segundo piso"). Hay closets para guardar de todo. Y claro, tracción completa, GPS, equipo de música ultra sofisticado, calefacción, comandos electrohidráulicos y otros detalles técnicos increíbles (de lo que entendí traduciendo de holandés y alemán a inglés).
Esta es una versión más antigua:


Si alguien sabe de alguno que esté en venta, buen estado y no sea demasiado antiguo, AVÍSEME. En serio. En cualquier lugar de Chile. Yo compraría el Camper nuevo, pero cuesta la módica de € 50.000.- y sólo está en Europa. Ta maire, maldito sea vivir en Macondo.
Si alguien tiene sugerencias para nuestras vacaciones, también le quedaré agradecida. Ha sido el Servicio de Utilidad Pública.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El anillo del poder

Hace muchos años andaba paseando por las inmediaciones de la plaza Isabel II en Madrid y me topé con un localcito diminuto donde vendían piedras semipreciosas, cristales, minerales cortados y un largo etcétera. Me metí sin ninguna expectativa y de repente encontré una enorme caja llena de...ámbar.
El ámbar es uno de mis materiales favoritos: me encanta su textura suave (cuando está pulido), su transparencia y su blandura, que se siente si uno lo muerde o trata de hacer una marca con la uña.
La cosa es que compré varios trocitos pulidos, aunque ninguno con algún insecto adentro (el ámbar es una resina fosilizada y se pueden encontrar trozos donde han quedado atrapados moscas, arañas, etc., en perfecto estado) porque eran muchísimo más caros y grandes.


Y cuando volví a Chile, aproveché unas piezas viejas de oro que tenía y mandé a hacer un anillo. El orfebre sudó tinta china buscando una manera de que el oro caliente no derritiera el frágil ámbar, y logró esta belleza:


No suelo darle gran importancia a las cosas materiales y menos a las de lujo, pero este anillo significa mucho para mí y sin embargo sólo lo uso en contadas ocasiones, por lo delicado que es el ámbar y lo torpe que soy yo (con decir que mi anillo de compromiso ya perdió su forma redonda por mi culpa).
Algunos años después una de mis mejores amigas fue a Rusia, donde vio maravillas hechas con ámbar. De regalo nos trajo a todas algunas joyas con ámbar incrustado. Yo me fui de regalo doble porque había sido mi cumpleaños:


De más está decir que me encantan. Y que se han llevado varios comentarios, como una tía abuela que una vez me preguntó qué era esa piedra tan preciosa. Cuando le dije que era ámbar, me miró con espanto y soltó el colgante como con asco: supongo que era demasiado poca cosa para sus estándares, jajaja.
Debería haberla pensado antes y haber nombrado Ámbar a alguna de mis hijas...aunque el color de pelo y de ojos de ninguna de ellas evoca a este noble material y además me habrían tachado de cursi en mi familia. Pero quién sabe a futuro, jejeje...

domingo, 21 de febrero de 2010

De a pedacitos


Inspirada por una divertida crítica al infame "Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar", en que por fin alguien pone por escrito mi opinión respecto del decadente, mediocre y espantoso certamen (gracias a Dios por la televisión por cable), me acordé de algunos detallitos que vi con mis propios ojos en dicha zona del país.
Hace ya unos años tuve la infernal ocurrencia de que sería romántico hospedarnos en el famoso Hotel/Restaurante Brighton, en el cerro Concepción de Valparaiso. Pues no sólo pagamos hasta las ganas por una habitación con dimensiones de closet, sino que además tuvimos que soportar hasta altas horas de la noche un concierto de tango que se oía como si los músicos estuvieran tocando en nuestro baño, gracias a la pésima aislación acústica del lugar. Me quedó tristemente claro que no todo lo que brilla es oro. Ni siquiera voy a mencionar el desayuno del día siguiente, muy por debajo de lo que uno esperaría (y recibiría) en un sitio similar en otro lugar del mundo.
Durante estas vacaciones, cierta mañana llegamos a las inmediaciones del renombrado (aunque en tiempos ya cada vez más pretéritos) Cap Ducal, ese también Hotel/Restaurante con forma de barco justo al borde del mar. Al irnos acercando me percaté de que la pintura exterior estaba corroída y los marcos de las ventanas, en evidente necesidad de reparación. Adentro también se dejaba ver el descuido: era cosa de asomarse por las preciosas escaleras de caracol para ver que las zonas de servicio no estaban ni siquiera debidamente barridas. Los vitrales falsos estaban arrancados a medias, ofreciendo un espectáculo triste y poco acogedor. Los baños (reflejo inequívoco del verdadero cuidado hacia los clientes), como todos los baños de negocios chilenos: mal aseados, con los enseres de limpieza a la vista, sin papel higiénico. Una pena. Para qué hablar del olor que salía de la cocina cuando pasamos por fuera. Sorprende que se reputen tanto de su gastronomía. No hay que ser muy sabio para darse cuenta de que ésta es la recta final: un consumidor sensato no pagaría los US$ 140 que cuesta la noche, para ver el papel mural despegado y las terminaciones metálicas maltratadas por la humedad salina sin que nadie haga algo al respecto. El Cap Ducal es, en palabras de mi marido, el próximo candidato a compra por parte de una cadena internacional, como sucedió con el Hotel Miramar, que ahora pertenece a la cadena Sheraton y por fin ofrece calidad a la altura de las escasas "estrellas" que visitan nuestro litoral. Me pregunto si el Hotel O'Higgins, que se está cayendo a pedazos, correrá la misma suerte. Espero que sí. No puedo dejar de mencionar el Café Riquet, en Valparaíso, cuya clausura nos rompió el corazón a muchos. Celebro que vuelva a abrir su puertas, aunque sea de la mano de otra cadena, en este caso la que gerentea Teresa Undurraga con su hermano, dueños del Emporio La Rosa.


Sí hay que destacar que la ciudad de Viña del Mar tiene un sentido del urbanismo que Santiago no posee: es un alivio ver que se han preservado algunas mansiones de antaño aunque sea sólo para albergar el día de hoy, oficinas municipales y otros organismos públicos. Como siempre, llama la atención el número de guardias que saltan a la primera aparición de una inofensiva cámara fotográfica, como si uno quisiera (y pudiera) fotografiar documentos secretos o algo así. Siempre está ese "no" por defecto entre los chilenos, ese denegar permisos porque sí, esa sospecha infundada, ese hacer alarde de la autoridad por muy picante que ésta sea.
Con todo, Viña del Mar es una de mis ciudades favoritas dentro de Chile. Bonita, bien tenida, con infinita variedad de cosas entretenidas que hacer para todas las edades y posibilidades. Cierto es que ya no es la joyita tranquila de personas educadas donde los peatones tenían paso preferencial y no se oía un bocinazo, pero otras cosas (como la limpieza, que es un aspecto fundamental) han mejorado mucho.

Imagen del Café Riquet, de acá

sábado, 6 de febrero de 2010

Arrastre de patas

Aunque ahora menos que antes porque siempre me (nos) recibe este refugio luminoso, amplio y cómodo, de todas maneras me es difícil volver a esta ciudad. Tengo una relación amor-odio con Santiago, en una proporción aproximada 30-70 respectivamente.
Pero es mi ciudad y acá está mi gente y mi laptop a quien dejé voluntariamente en la única buena decisión que tomé en muchos días y no me gusta evadirme de lo que tengo que hacer así que aquí estoy, en mi casa y sentada frente a esta pantalla escribiendo.
No es que me venga fácil la inspiración, tampoco. Pero tengo imágenes para compartir de uno de los rincones que más me gustan y al cual puedo acceder tan fácil y rápidamente que a veces me cuesta creer que no vaya más seguido. En lo práctico y estratégico es cierto que no es llegar e ir, pero una vez allá me lleno de su magia y su atmósfera y como que me vuelve el alma al cuerpo, que en estos días era algo que necesitaba con relativa urgencia.


Suena a cliché, pero Valparaíso me gusta. Meterme en sus ascensores de madera, luego recorrer las calles diminutas y mirar hacia el mar, entrar en las tienditas, observar y escuchar a la gente, apreciar los detalles arquitectónicos, acaso sentarme en un restorancito de ésos con cuatro mesas...es algo que nunca cesa de arreglarme el mundo.


En esta ocasión en particular se dio que pude ir sola, en micro, una mañana nublada y sin apuro ni aprensión por nada. Con mi libro, que puede no haber sido el más apropiado para mi estado de ánimo de ese momento ("Catcher in the rye", del recientemente fallecido J.D. Sallinger) pero que de todas maneras me acompañó y contribuyó a mi mareo en la micro de regreso, de esas micros como las que había en la era pre-Transantiago, que eran del año uno y corrían como si en eso se fuera la vida de alguien y donde uno pagaba con monedas y recibía ese papelito de un rollo que llevaba el conductor en una caja de madera hecha a lo artesanal. Hubo un par de veces en que transpiré por la velocidad con que tomaba las curvas o por lo cerca que pasaba de otros vehículos.


Es bueno saber que hay lugares cuya fisonomía general no cambiará mayormente, a pesar de que pueda haber abundante inversión y transformación para adecuar la infraestructura disponible a lo que demandan quienes visitan el puerto. En momentos como los que viví en mi mente y alma estos días, me hizo bien acercarme a rincones que me traen buenos recuerdos y que me llenaron, para variar un poco, de sentimientos más positivos.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Todo ordenado

Con gran alegría escribo las siguientes líneas:

1. Saqué toda la maleza de las jardineras que adornan mi balcón. No tan felizmente descubrí que sólo algunas de mis hiedras sobrevivieron al invierno, pero por suerte las que sí han florecido lo han hecho con inusitada fuerza que me permitirá trasplantar y volver a poblar de flores al estilo tirolés (salvo que no son flores tirolesas, pero la frase va por lo estético) la visual de mi ventana.
2. También me hice el ánimo y cargué el auto 2 veces con basura reciclable, la que fui a dejar i. al supermercado, ii. al centro de reciclaje. Compré más contenedores plásticos y le quité a mi perrita una fuente de entretención: destrozar las cajas de leche rancia en el patio de servicio.
3. Hoy me toca sortear la ropa de los niños para desechar/regalar/legar la ropa muy viejita/chica. También hoy abriré las cajas plásticas donde guardo la ropa que me llega de hijos/as de amigas y parientes y que selecciono para que posteriormente la usen mis niños. Es que me gusta lo vintage y me gusta ahorrar donde puedo.
4. Todavía espero la iluminación divina que me señale qué puedo cocinar que estos niños coman sin mayores mañas. Sí, hoy cocino yo.
5. En mi mente estoy comenzando a hacer las listas de cosas que debemos llevar al campo en nuestra visita de la próxima semana. ¿Cabrán el triciclo y la bicicleta en nuestro fiel auto? They'd better.
6. Esta tarde estamos los 5 convidados a comer, por lo que abocaré el resto de mi tiempo libre a hacer muffins con arándanos. Si no me manío en exceso, sacaré fotos para el registro. Ojalá no se me caiga la cámara dentro del bowl de masa.
7. También compré nuevos frascos de vidrio para guardar harina. Grandes frascos.
8. Por fin vinieron a hacer la mantención del jardín y me acordé (¡bien!) de pedir que sacaran toda la menta que ya está creciendo incluso en el pasto.
9. Del tiempo libre que me queda, tengo que ir a comprar regalitos para nuestros anfitriones del sur.
10. También TENGO QUE IR A INSCRIBIRME EN EL REGISTRO ELECTORAL. 14 años de resistencia pasiva idos a la mierda porque en todo ese tiempo ningún candidato de los calzonudos que se presentan, ha sido capaz de cumplir con que el voto en este país dictatorial por naturaleza sea voluntario. Típico me eligen vocal de mesa o alguna huevá por el estilo.

¡FELICES FIESTAS PATRIAS!

lunes, 22 de junio de 2009

Escarabajos

Querida Puli:

Revisando y ordenando las fotos que tengo en mi computador, encontré ésta:

Que tomé en la sección egipcia del Met cuando fui hace casi dos años.
¡La saqué especialmente para ti! ¡Y en todo este tiempo, nunca te lo dije ni te la mostré!
Pero me acordé de ti cuando vi los escarabajos, porque son como los que cuelgan de esos aros preciosos que te regaló hace siglos el hombre aquél y que siempre te celebro porque me encantan.
Me pareció curioso que los egipcios le dieran tanta importancia a estos bichitos. Averigüé que estos escarabajos, hechos en metal o en piedra, los ponían encima del pecho, en la zona del corazón de sus muertos. Este órgano era el único que no extraían al embalsamar, en la creencia de que el espíritu se aloja en el corazón. El escarabajo era un protector y se le grababa una frase del Libro de los Muertos, exhortando al corazón a no dar testimonio en contra del espíritu cuando el Juicio en el Más Allá.
Lindo, ¿no?

Ningún escarabajo y ningún órgano podrían dar nunca testimonio en contra de tu espíritu, Miss Puli. Tu amiga que siempre te admira,

Flo