Mostrando entradas con la etiqueta recetas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recetas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Rollos de Canela

¡Todavía queda tiempo para hacer un regalo novedoso, rico y no demasiado caro! Claro, suponiendo que llega a manos del regalado, lo que por estos lados es difícil ya que la canela me encanta. Dándomelas de Neruda, creo que habría que homenajearla como se merece: su aroma, la manera en que perfuma y hace que la comida quede más sabrosa...eso es algo que me intriga mucho y que encuentro irresistible.
Hace tiempo, a pito de nada, hice esta receta. Coincidió que esa misma noche hubo un comistrajo donde mi abuela así que llevé los famosos rollos y, en menos de lo que canta un gallo, de alguna manera la parentela se repartió los que no alcanzaron a comerse y yo volví a mi casa con las manos vacías. Así de ricos son. Una autoproclamada seguidora me dijo que ni los del Dunkin' Donuts son tan buenos.
Entonces, como ya me di la molestia de traducir y convertir la receta para uso y goce de quienes preferimos el sistema métrico, comparto.

Rollos de Canela Deliciosos
(en el original las cantidades son el doble)

Ingredientes:

Casi medio litro de leche entera (475 cc., por ser)
1/2 taza de aceite vegetal
1/2 taza de azúcar
7 gramos de levadura en polvo (una cucharadita, más o menos)
4 tazas de harina de trigo sin polvos de hornear
1/2 cucharadita rebosante de polvos de hornear
1/2 cucharadita rasa de bicarbonato de sodio
1/2 cucharada rebosante de sal
453 grs. de mantequilla sin sal, derretida
Otra taza de azúcar
Abundante canela en polvo


Azúcar flor
1 cucharadita de jarabe de maíz
1/4 taza de leche
113,4 grs. de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
1/8 taza de café negro (o sea café instantáneo con agua)
1/4 cucharadita de sal

Preparación:

En una olla, mezclar la leche, aceite y azúcar, revolver y calentar casi hasta que hierva. A continuación, dejar enfriar (unos 45 minutos). Cuando esté TIBIO, se le agrega la levadura y se deja reposar 1 minuto. Luego del cual, se agrega la harina, se revuelve y de nuevo al reposo por una hora (tapado para que no se arme una costra).
Pasada la hora, se agrega media taza más de harina, polvo de hornear, bicarbonato y sal. Durante otro reposo, enharinar levemente una superficie espaciosa. Ahí se vuelca la preparación y con uslero, se estira hasta formar un rectángulo largo y flaco. Se esparce encima una taza de mantequilla derretida (yo usé lo suficiente para que cubriera la superficie, pero no más porque igual no quiero morir de infarto en tres años más) y encima de ésta, la taza de azúcar y abundante canela en polvo. Se enrrolla con cuidado HACIA UNO, apretado. Si se sale mantequilla por los lados, no importa.
Luego se cortan los rollitos de más o menos dos dedos de ancho y se disponen en fuentes como las que ven en mis fotos o bien en envases de aluminio como sugiere la autora. Se dejan levar una media hora y se meten a un horno PREVIAMENTE CALENTADO a 190°C por 17-18 minutos o hasta que se doren.
Durante el horneado, se mezcla el azúcar flor (yo diría una taza y media e ir agregando si queda muy aguachento; la idea es que quede una cremita) con el jarabe de maíz (corn syrup, lo venden en todos los supermercados), la leche, más mantequilla, el café (le da un sabor especial) y la sal (POCA). Esta cremita bien batida se echa sobre los rollos RECIÉN SALIDOS del horno.


Qué les puedo decir...no son light, pero pucha que son ricos.

martes, 10 de noviembre de 2009

Guiso de tallarines con pollo

Ando corta de inspiración.
Además soy mañosa y me gusta saber qué estoy comiendo; en especial cuando se trata de pollo desmenuzado, porque puedo morir del asco si estoy masticando un bocado y me sale un pedazo de cuero o grasa o nervio.
Ergo, me he dedicado al cocineo. Le plat du jour es gratamente traído a Uds. por The Pioneer Woman Cooks! Recomiendo hagan click en el enlace para que vean sus fantásticas fotos paso a paso y vean si pueden ser más fieles a la receta que moi.


Entonces. Compré un pollo trozado (argentino, que es infinitamente de mejor calidad que el nacional y por un precio bastante similar), queso parmesano rallado (la receta original era con Cheddar, cosa inexistente por estos lares salvo en láminas que parecen más de poliuretano), corté tallarines (lo que en general considero un crimen), piqué vegetales (incluyendo un diente de ajo para que las vías respiratorias de la familia se fortalezcan) y puse manos a la obra.
Se cuece el pollo en abundante agua con un poco de sal; una vez cocido (digamos casi una hora durante la cual tiene que haber ebullición) se retira del agua y se desmenuza (separar la carne de los huesos y picarla; si está aún caliente, es más fácil hacerlo con la mano y con guantes). Se reservan dos tazas de caldo, se meten los tallarines picados en el que queda en la olla y se los deja cocer casi al dente (después se vuelven a cocer en el horno). En este momento conviene encender el horno a 180°C.
Mientras se cocía el pollo, uno picó cebollas, pimentones, ajo, zanahorias, hongos, lo que quiera incluir en su guiso. En mi caso pasé la cebolla por abundante agua para que no quedara tan fuerte dado que iría al horno cruda.
Luego se juntan todos los ingredientes en un bol grande, junto con al menos una taza de queso rallado (preferible comprar el más carito que viene rallado más grande; el que parece leche en polvo no sirve) y un tarro de crema "Campbell" de pollo o de champignones (no es LO barato, pero cunde mucho. Me imagino que un sobre de esas cremas/sopas también sirve, pero yo le echaría leche en vez de agua y un poco menos que lo que dice la receta para que quede espesito). El caldo que se había reservado se vierte con criterio mientras se revuelve para que la preparación quede suave, pero no como sopa. Se vierte todo en una fuente apta para horno, se espolvorea más queso en la superficie y se lleva a hornear unos 45 minutos o hasta que tenga burbujas y el queso esté dorándose.
Rinde para unas 8 personas y es para chuparse los dedos.

Mis disculpas por ser tan desordenada en el relato...es que como entregué el link a la receta original, me relajé.

martes, 3 de noviembre de 2009

Queque de zapallitos italianos


Cuando no tenía libros de cocina, buscaba recetas en internet y me salían cosas bien ricas.
Ahora que tengo no sé cuántos libros (y tiempo), me puedo dar el lujo de comparar recetas hasta encontrar la que más me guste.

Durante años, mi marido me pidió que hiciera "Zucchini Bread" y yo me hice la lesa porque no me tincaba mucho (a pesar de que mi queque favorito es de zanahoria). Un buen día, sin embargo, vi que tenía unos zapallitos ya viejitos y, no queriendo pasar nuevamente por la frustración de hacerlos guiso y que estos niños míos no se lo comieran, decidí hacerlos queque. Al menos mi marido lo agradecería.
Utilicé una receta de un libro escrito por una prestigiosa escuela de cocina norteamericana. Como la receta es generosa, me alcanzó para dos moldes. A uno le agregué pedacitos de chocolate; al otro, nueces picadas.
Quedaron muy ricos: sabrosos, suaves. Pero no muy esponjosos. Sacar los moldes del horno con casi la misma altura que entraron fue medio frustrante. Creo que la receta tenía demasiado líquido e insuficientes agentes elevadores.


La otra vez compré zapallitos a muy buen precio en La Vega.
Ayer los hice queque y muffins con esta receta y debo decir que son INSUPERABLES:

3 huevos
1 taza de aceite vegetal o de oliva (yo usé vegetal; el otro es muy gustoso para paladares infantiles o poco entrenados)
1 3/4 taza de azúcar
2 tazas de zapallo italiano rallado (crudo y con cáscara)
2 cucharaditas de esencia de vainilla
3 tazas de harina (sustituí la mitad por harina integral)
3 cucharaditas de canela en polvo
1/8 cucharadita de nuez moscada molida (yo usé 1/4)
1 cucharadita de bicarbonato de sodio
1/2 cucharadita de polvo de hornear
1 cucharadita de sal
1/2 taza nueces picadas
1 taza pedacitos de chocolate, frutos secos o pasas (yo usé chocolate)

Precalentar el horno a 180°C.
Mezclar en un bol los huevos batidos más aceite, azúcar, zapallo y esencia de vainilla.
En otro bol, mezclar la harina, canela, nuez moscada, bicarbonato, polvo de hornear, sal, nueces picadas y chocolate.
Incorporar el contenido del segundo bol al primero y mezclar apenas. Aún debería haber grumos (si uno mezcla demasiado, el gluten de la harina se empieza a desarrollar y el resultado es un queque duro, chicloso).
Enmantequillar o aceitar GENEROSAMENTE (créanme) moldes para queque o para muffins. La receta rinde dos moldes como de pan o bien 24 muffins; yo hice una docena de muffins y un molde.
Hornear los muffins 25 minutos; el molde demora una hora aproximadamente (utilizar el viejo truco de meter un palito al medio y ver que salga seco).
Una vez sacado del horno, todo debe dejarse enfriar en su recipiente unos diez minutos antes de sacarlo. Después se dejan enfriar en una rejilla elevada para que pase aire por todos lados y no se humedezca el fondo.


Luego por favor se me sientan, despejan su mente y prueban.

Después me dan las gracias.

martes, 22 de septiembre de 2009

Cuatro ojos

A aquellos de nosotros que tuvimos la desgracia de nacer miopes, a veces la vida nos juega malas pasadas. Por ejemplo al subir la mano en la vía pública cuando nos parece ver venir nuestra micro, a pasar a agitar el brazo completo en franca desesperación cuando el vehículo en cuestión no parece aminorar su marcha, a cuando terminamos agachando la cabeza en suma vergüenza al descubrir que lo que creíamos era un medio de transporte público, era en realidad un camión tolva. La gente del paradero, además de no haber hecho el más mínimo amague de colaborar en pedir que el vehículo se detuviera (lo cual habrá suscitado nuestra indignación, porque no nos creemos empleados de nadie que se apoltrone en el asiento mientras nosotros nos humillamos rogando), después evita el contacto visual con nosotros para no estallar en carcajadas en nuestra cara, o para que no veamos (si podemos) su expresión compasiva para con nosotros, pobres dementes que gesticulan y vociferan a los vehículos que van por la calle.
Tampoco es rico pasar por pesada o “quebrada” porque uno pasó por el lado de la mejor amiga (o la que uno quiere que lo sea, si tiene entre 12 y 17 años de edad) en el mall y no la saludó. NO TE VÍ, ¿ok? Primero que soy corta de genio y me carga intercambiar miradas con gente que no conozco y segundo que, aunque lo haga, sólo adivino que lo logré porque no veo más que una figura borrosa en la que se esbozan ojos, boca y nariz. Soy capaz de saludar a un maniquí en una tienda, ¿me cachai?
Es por ésas y por otras razones que el amor propio me impide mencionar, que siempre recuerdo emocionada el día en que me pusieron mis primeros lentes de contacto y prendo una velita para el aniversario en conmemoración.


Este postre (que es una delicia) siempre me provoca dudas, que tengo que aclarar con el único sentido que nunca me engaña: el olfato. A simple vista (la mía, al menos, que es re mala) parece puré de papas sobre pino, ¿no? Si no huelo antes, capaz que un día le termine sirviendo pastel de papas con una bolita de helado a quien me acompañe a la mesa, o bien este postre caliente y con ensalada de lechuga al lado.
Así como el dentista de Seinfeld se convirtió al judaísmo para poder contar chistes de judíos, nosotros los miopes nos reímos de nuestros fellow portadores de anteojos poto de botella a nuestro antojo. Pero ¡ay! de quien nos haga una broma desde el lado de afuera del círculo de cortos de vista.
Un día mi mamá estaba cocinando arroz con leche y empezó a echarle un chorrito de esencia de vainilla, cuando el demonio se apoderó de mi mente y le grité “¡mamá, es aceite de soya!”. La pobre dio otro grito semi desmayada, miró el envase y, cuando se dio cuenta de la treta, me miró con odio tanto por el susto que la hice pasar como por las risas descontroladas de su otra hija a causa del susto que la hice pasar.
Yo también he sido víctima de estas bromas y por parte de alguien afuerino: la cruel de mi hermana (la pobre debe tener las orejas rojas desde que empecé a publicar nuestras "anécdotas"). Un día llenó un frasco con lavalozas amarillo y agua y me contó que había encontrado un panal de abejas en el patio y había sacado la miel. Yo, mocosa crédula e ilusa (claro, los panales son máquinas expendedoras de ese néctar líquido y cristalino) me zampé medio frasco sin decir agua va ni reparar en el brillo malicioso de los ojos de mi hermana. Después, burp con burbujas todo el día. No pidan más detalles.
En fin. Mi nana prepara el mentado postre con: leche condensada, nueces picadas, manzanas ralladas y merengue. Mezcla todos los ingredientes salvo el último, los hornea un rato (no sé cuánto, pero imagino que hasta que toman cierta consistencia), en seguida esparce el merengue encima y hornea hasta que queda doradito e irresistible.
Ahí tienen su receta.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Pan perfecto

Tengo una fila de posts listos para publicarse, pero vivo postergándolos porque me dan ganas de publicar otra cosa.
Como por ejemplo estos panes franceses, que me quedaron
p e r f e c t o s
en su aspecto, textura y oh! sabor.
Esta vez sí me voy a arriesgar a infringir copyrights y les daré a conocer la simple receta porque creo que es en beneficio de toda la humanidad que esto se sepa por doquier. Pero si a su vez Uds. publican la receta, les ruego que citen la fuente. Piensen cómo se sentirían si esta obra fuera suya. Gracias.

PAN FRANCÉS


Fuente: libro "Bread" de Christine Ingram y Jennie Shapter, Edit. Hermes House 2005


Ingredientes:

3 1/2 tazas de harina todo uso (sin polvos de hornear)
1 1/2 cucharaditas de sal
1 cucharadita de azúcar
15 gramos de levadura fresca
1/2 taza de leche tibia (yo usé un par de cucharadas más)
3/4 taza de agua tibia

Rinde 10 pancitos


Preparación:

Mezclar en un bol la harina, sal y azúcar y despejar el centro (lo que algunas personas llaman "volcán"). Mezclar en otro recipiente la levadura con la leche hasta que se disuelva; luego vertir esta mezcla en el volcán. Echar encima UN POCO de la harina y dejar a temperatura ambiente hasta que empiecen a salir burbujas, entre 15 y 25 minutos.
Agregar el agua y mezclar con la harina de a poco, hasta obtener una masa más bien blanda.
Vertir la masa a una superficie LEVEMENTE enharinada y amasar 8 a 10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica. Tratar de no agregar más harina, salvo en los dedos si está muy pegote. Poner la masa en un bol levemente aceitado (también las paredes), tapar con plástico y dejar levar una hora y media o hasta que doble su volumen.
Nuevamente vertir en una superficie LEVEMENTE enharinada y desgasar presionando suavemente con los dedos en toda la superficie de la masa. Tapar con el mismo plástico y dejar descansar 5 minutos. Luego, dividir la masa en 10 unidades de igual peso (yo partí la masa como una pizza y saqué 8 pancitos más grandes). Formar bollos ovales con suavidad, poner sobre las placas para horno cubiertas con papel para hornear y echar un poco de harina por encima. Tapar con plástico y dejar levar unos 30 minutos, durante los cuales se aprovecha de prender el horno a 220°C (cercano al máximo).
Pasado ese tiempo, aceitar el dorso de la mano y hacer una hendidura (sin miedo) en el medio de cada pancito. Dejar levar; por mientras preparar un recipiente con agua para meter dentro del horno donde no estorbe durante el horneado.
Se hornean los pancitos durante 15 minutos o hasta que estén dorados. Luego se dejan enfriar en una rejilla alta para que pase aire por arriba y por abajo y así no queden con el fondo húmedo.

Notas: 1. Siempre hay que trabajar con el mínimo de harina posible para que los panes no queden duros/demasiado densos. Es mejor que se pegotee la masa en los dedos que quedar con pancitos de textura parecida al hormigón armado.
2. Yo uso gluten para mejorar las harinas de pobre calidad protéica que hay en Chile. Una cucharadita por taza de harina de trigo basta.
3. No olviden el recipiente con agua, que permite que los panes crezcan sin que se quiebre la corteza una vez dentro del horno.
4. Amasar es una lata, pero HAY QUE HACERLO BIEN. ¡Además quema parte de las calorías que se ingerirán después!
5. El pan se hornea en la mitad inferior del horno. Si no tienen suficiente espacio, hay que estar mirando los pancitos de arriba para que no se doren en exceso. En el último tercio del tiempo de horneado se pueden intercambiar las rejillas para que los panes de abajo también tomen un lindo color dorado por encima.
6. Confesión: Tengo un par de utensilios con los que me ayudo. Para las masas que se pegotean a la tabla (y para dividir la masa si es más de una pieza):


Para medir: cucharadas y tazas y sus fracciones.


miércoles, 1 de julio de 2009

Rico, fácil, invernal

Me fascinan las papas en todas sus formas, colores y preparaciones.
Buscando un gratín de papas amigable para los niños (o sea, sin trozos misteriosos) y fácil de preparar, encontré éste, que fue un éxito instantáneo y sale bien todas las veces. Lo recomiendo como acompañamiento de carne, pescado o pollo para esas cenas de invierno en que uno necesita entrar en calor y comer rico en familia. Si hacen las galletitas de queso, es un plato suficientemente elaborado y lindo como para servirlo a visitas, complementando con una rica ensalada verde.


Le lleva:

- Un kilo de papas cocidas peladas (pésenlas antes de cocerlas pero después de pelarlas)
- Una taza y media de crema de leche
- Sal, pimienta a gusto
- 2 cucharadas de mantequilla
- Poco más de 1 taza de queso Parmesano rallado (estimado si hacen las galletitas)
- 85 gramos de tocino en torrejas delgadas

Manos a la obra:

- Precalentar el horno a temperatura fuerte (190-200ºC).
- Cocer las papas en agua con sal, unos 25 a 30 minutos.
- Por mientras, formar círculos de una capa delgada de queso rallado (formar con un cortador de galletas) sobre la bandeja del horno cubierta con papel mantequilla o una superficie de silicona resistente al calor (las venden en Casa&Ideas). Meter al horno precalentado hasta que el queso se derrita y los círculos queden como galletas crujientes, de 5 a 7 minutos. Sacar del horno, sacar las galletitas de la bandeja con el lado romo de un cuchillo (esperar un par de minutos para que se sequen) y reservar.
- Freir el tocino sin aceite (irá soltando su propia grasa), unos 5 minutos, hasta que quede crujiente (o hasta que se haya congregado toda su familia alrededor suyo). Secar bien y partir en trozos chicos. Reservar, si lo logran.
- Una vez que las papas están cocidas, molerlas y mantenerlas tapadas para que no se enfríen.
- En una ollita, calentar una taza de la crema, agregar sal y pimienta a gusto. Agregar a las papas molidas junto con la mantequilla y mezclar hasta que quede cremoso.
- La media taza de crema restante, batirla hasta que quede firme. Lentamente agregar a la mezcla de papas cuidando que no pierda el aire. Agregar el tocino, casi todo el queso Parmesano y mezclar suavemente.
- Poner la mezcla en un molde para horno previamente enmantequillado. Espolvorear encima el resto del queso y un poco de mantequilla si se desea. Hornear a 200ºC (caliente), en la mitad superior del horno para que se gratine (dore), 45 minutos. Antes de llevar a la mesa, poner las galletitas de queso por encima con sentido decorativo.

Nota: No recomiendo que usen puré instantáneo porque es muy aguado y le falta el almidón que sostiene todo junto.

Foto: Lucy Schaeffer, Food and Wine