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lunes, 22 de marzo de 2010

Por ser

1. Ya estoy más tranquila. Créase o no, ventilar mi angustia me sirvió. Me ahorró al menos una sesión de terapia. Coming soon: más del miedo nocturno y sus entretelones.
2. Qué onda estas tontonas que andan shoplifting...ya, te creo lo haga una hija de vecino que nadie conoce, pero por qué una paca primero y después, siguiendo el regio ejemplo, la modelo televisiva. Hay gente tonta.
3. Mucho embarazo alrededor mío. Me hace sentir rara porque por una vez, la que espera guagua no soy yo!
4. Regresé al ejercicio. Corro y uso las máquinas de la plaza 3 veces a la semana y los otros dos días, estoy considerando volver a yoga ashtanga, que es "todo mi onda". Si el apetito me acompañara (menos), todo perfecto.
5. La verdad me tiene chata la gente que insiste en que Piñera venda las famosas acciones de Lan, como si ello hiciera la más mínima diferencia. Así como su autoridad le permitiría beneficiar a la empresa de la cual es dueño, esa misma autoridad le permite beneficiarse de los billetitos que la venta le produciría. Vía tasas, instrumentos, etc. Así que todos los ilusos que porfían en la famosa venta, desengáñense.
6. Ya pues, que llegue el otoño. Hasta cuándo me abrigo en la mañana para empezar a sudar al medio día y congelarme al atardecer. Todos los años lo mesmo.
7. Y que cambien la hora, por favor. Hay que ver que cuesta sacar a ciertas personas de la cama porque ven que afuera está como boca de lobo e insisten (con gritos y patadas, algunos) en seguir durmiendo.
8. Oda al pollo a la parmesana. Compartiré irresistible receta apenas encuentre esas pechugas de pollo deshuesadas que ya casi no compro por temor al efecto de las hormonas en las personas afore mentioned. Oda también a las berenjenas a la parmesana.
9. El Consejo de la Cultura debería prohibir que sigan ensuciando el nombre de Martín Rivas en ese insulto de teleserie histórica con montaje, guión y actores de pacotilla (Alfredo Castro, ¿qué te pasó?)
10. Amiguis en el colegio nuevo. Aún desadaptada (la apoderada). Feliz (la pupila).

jueves, 4 de marzo de 2010

Mezquindades políticas

Así se refirió un político concertacionista al intento de la todavía Oposición de criticar el manejo que del terremoto han hecho las autoridades.
Ello, sumado a los interminables y morbosos “reportajes en terreno” donde se entrevista a los damnificados y deudos y se nos muestran imágenes espantosas con ominosa música de fondo, ha generado en Chile una ola de críticas que, si bien tienen algún asidero, perdieron mucha seriedad casi desde el inicio de esta tragedia.
Primero:
Todavía no sabemos qué confusión hubo a la hora de alertar a la población de tsunamis. Al margen de lo cual se me ocurre, por sentido común, que la gente que vive en la costa sabe o al menos debiera saber que, después de un terremoto, se viene la ola. En ese sentido, ¿quién necesita una alarma que dé la alerta cuando ya todos han sido sacudidos de sus camas por lo que a todas luces es un sismo? Por lo demás, ya está claro que quedamos como idiotas a la hora de comunicarnos en momentos difíciles. Celulares, Internet e incluso el viejo truco del teléfono fijo demostraron morir al primer sacudón. Así las cosas, ¿quién y cómo iba a recibir la alerta y mucho más, comunicarla a los demás?
Conclusión: no les podemos echar la culpa a las autoridades. Hasta en Juan Fernández hicieron sonar la campana de alerta de tsunamis y ahí si que no hubo terremoto anticipatorio y mucho menos alertas de parte de nadie más que la intuición de una niña de 12 años.
Segundo: La ayuda se demoró en llegar. Por cierto que era necesaria considerando que el sábado no se abrieron negocios y no había agua ni luz y para muchos ni siquiera techo, pero por favor. Nada es instantáneo. Hasta donde yo sé el Estado no tiene bodegas llenas de alimentos no perecibles, frazadas, carpas y pilas esperando a que se desate un desastre natural. En un momento de caos, ¿no es un poco mucho empezar a rezongar a menos de 24 horas, que “no ha llegado la ayuda”? Suena como si el terremoto fuera culpa de un descuido del Gobierno.
Conclusión: La gente necesita empezar a madurar y entender que no todas las gratificaciones son instantáneas. El Estado aún tiene un rol demasiado paternal y la gente se victimiza demasiado.
Tercero: En ausencia de despensas y billeteras, y con los negocios cerrados, la gente empezó a saquear. Hoy en día hay que llamar pudor no al hecho de esperar la famosa “ayuda”, sino a que se roben cosas de primera necesidad. Los caras de raja pasan a ser los indecentes que aprovechan de llevarse su televisor de plasma, lavadora y otros que difícilmente sirven sin electricidad. Entonces se impone el toque de queda y se hacen ver las “fuerzas del orden”, que protegen grandes negocios y con ello derivan el saqueo a lo que queda de casas y departamentos.
Conclusión: En tiempos de crisis, mejor permitir el saqueo a grandes negocios. No es socialmente deseable, pero peor es coartar toda vía de subsistencia legítima hasta que llegue socorro. Los emprendedores/comerciantes saben que su oficio conlleva riesgos y habrán tenido la astucia de asegurarse. Cómo va a ser peor permitir un saqueo e impedir así la delincuencia en las casas, que reprimir a la gente desprovista que con justa razón está aterrada.

No estoy exculpando la falta de agilidad en la entrega de raciones y ropa limpia ni la inoperancia de un pelado o dos que no pasaron el recado a otro, por poco que pudiera servir. Estoy diciendo que nos falta educación cívica y preventiva; que carecemos de sentido común y que nos las damos de gran cosa cuando en realidad somos bastante tontos.

Por suerte hay miles de otras personas, sobre todo jóvenes, que se organizan sin tanto aspaviento y juntan cosas y las llevan donde son necesarias. A todos ellos mis humildes gracias y mi más enorme admiración. A diferencia de los periodistas que, como decían en otro blog, se tomaron como verdadera competencia quién llegaba antes a la "zona de desastre" y no se preocuparon de llevar ni un pedazo de pan a los damnificados, pero luego relataban con gran "estoicismo" (término con que alguien en otro blog se autodenominaba) las penurias que estaban pasando, como dormir en un sofá de la estación de bomberos y no poder lavarse más que los dientes. Habríamos agradecido más que dedicaran su tiempo a nombrar a la gente que estaba en los lugares, para dar calma a parientes y amigos, que pasarse el día enfocando casas derruídas y perros vagos en busca de comida.

Y ahora, un muy necesitado tira pa’rriba:


jueves, 19 de noviembre de 2009

Jackass Presidencial

Éstas son las cosas que me alegran el día.
Disfruten.

jueves, 29 de octubre de 2009

Bethenny

Es mi ídola. No tanto por lo regia (que lo es, sin duda y ojo que dije regia, no bonita)



o porque cocina rico y sano (no sé si estamos en época de berenjenas, pero su idea de hacerlas a la Parmesana me está convenciendo de comprarlas al precio que sea), sino porque es una mina CHORA.
Bethenny Frankel es una de las protagonistas de “Real Housewives of New York City”, programa que me impresionó tanto que simplemente no puedo dejar de verlo. Es que no puedo creer el nivel de “snobismo” de cierta gente. Ya, a todos nos gustaría salir en las páginas de vida social y que alguien “famoso” nos saludara en público, pero nos guardaríamos la satisfacción más o menos pa callao. En este show, en cambio, una de las otras protagonistas (no Bethenny, quien de hecho critica harto la actitud figurona de sus amigas televisivas) dice sin arrugarse que, cuando va a eventos como la ópera en Manhattan, tiene como objetivo conocer al mayor número posible de personas “influyentes” e “importantes”. Yo creía que el arribismo era parte de nuestra idiosincrasia; no de la de ellos. Sólo para graficar mejor el punto, baste mencionar que otra de las protagonistas tiene una afición bastante patética por hacerle saber a todo el mundo que es condesa (por matrimonio; no es ella la aristócrata, lo cual sólo hace más lamentable el espectáculo), algo que parece tener sin cuidado a la mayoría de los norteamericanos y ella se enoja cuando alguien la presenta como “LuAnn de Lesseps” en vez de “Condesa de Lesseps”. Whatever. Supongo que todos tenemos nuestros complejos y trancas.
Pero volvamos a Bethenny. Al principio, en medio de mi estupefacción, ella me llamó la atención porque habla rápido, es incisiva, directa, seria y seca, mira a los ojos y sonríe poco. Comparando con lo que suele ser nuestra sociedad medio dulzona y definitivamente hipócrita, mi primer pensamiento fue “esta galla es una amargada”. Pero luego caché que no, que ella tiene un finísimo sentido del humor, un verdadero talento para imitar a la gente (como por ejemplo a su amiga Jill, que tiene ese acento neoyorkino adorable como el de Woody Allen). Lo que pasa con Bethenny -y que seguramente aquí la haría ganarse el odio generalizado-, es que es FRANCA. Dice las cosas sin falsa afectación y no se gasta en usar tonitos, que es algo muy latino. Sí debe ser bueno tener cuero de chancho para estar cerca de ella, porque las canta clarito para bien y para mal y una, que es más susceptible y menos segura de sí misma, se puede sentir “herida”. Pero la verdad es que a mí la gente que dice las cosas a la cara me cae bien. Para qué perder tiempo en hablar con florcitas y mariposas si hay cosas que son más objetivas, igual o más importantes y que contribuyen más.
De verdad creo que la franqueza es una virtud muy subvalorada.
Para que vean a la chiquilla con sus propios ojos (a partir de 1:30):



Encantadora.

domingo, 18 de octubre de 2009

Yo veo series

Y me juro comentarista o crítico. Entonces alimento mi ocio (y el de mis lectores, porque hay que relajar la vena un rato durante el día) con las siguientes profundas meditaciones en torno a la caja idiota.

Felicity

Gracias a los re-runs de Sony, me he encontrado nuevamente con esta serie, mi favorita de todos los tiempos. Aunque la dan a horas imposibles para mí (creo que mediodía y de nuevo como a las 5 de la tarde), me conformo con ver la mitad o un pedazo de cada capítulo.
Cuando la serie salió al aire yo estaba en la universidad y enganché fácilmente con la trama sobre esta niña tímida e insegura, bastante inexperta e ingenua, recién salida del cascarón cobijado que era el mundo escolar. Esta niña que iba por la vida en un conjunto de prueba y error, metiendo la pata a veces, hiriendo a otros sin querer en otras, aprendiendo del mundo y de sí misma. Que sacaba la voz en cosas que le importaban y que prefería pasar piola en otras. También me sentía identificada con este personaje en que la actriz, al igual que yo, era de pelo crespo indomable, con cara de niña y cuerpo delgadísimo.
Siempre me quedó dando vueltas que en la última temporada uno de los personajes protagónicos se moría pero en el último capítulo aparecía en una fiesta como si nada. También me intrigó mucho que la audiencia disminuyera drásticamente cuando la protagonista decidió cortarse el pelo, hasta el punto de que la serie estuvo a un paso de ser cancelada. Las cosas en que se fija la gente, digo yo.

Party of Five

Creo que la empecé a ver de aburrida (mi vida social era intensa, por lo que se puede ver), pero me metí en la historia de estos 5 hermanos huérfanos que luchaban por permanecer juntos en su casa tras la muerte de sus padres. Con el tiempo empecé a notar que cada vez que la veía, terminaba enojada y deprimida. Enojada porque la manera en que actuaban era insoportable, llena de diálogos entrecortados y puntos suspensivos. La trama, por su parte, se puso truculenta y como saturada: embarazos adolescentes, alcoholismo, depresión, desajuste social, etc. Un poco too much para 5 personas jóvenes. “Para dramas…ya está la vida”, como decían en Fox para promocionar Los Simpson.

Dawson’s Creek

Con el tiempo también dejé de ver esta serie todas las semanas y me ponía al día con sus comerciales o cada tres capítulos, porque me empecé a hartar de que este gallo (Dawson) nunca se mandara un solo condoro. Los otros personajes eran medio estereotipados: las minas regias y choras, los loser/chicos malos minos, los pernos con anteojos. Demasiado cliché. Y la Katie Holmes, que pasó de ser la amargada que nadie pescaba a ser la protagonista de una serie que se autocensuró demasiado (como cuando se metió con un profesor de la universidad), me terminó de alejar de la serie. Al principio me encantaban los diálogos entre los personajes, pero más temprano que tarde también dejé de comprarme que “un grupo de adolescentes hablara con más sabiduría que un concejo de ancianos” (la frase no es mía; no sé dónde la leí por lo que no la cito pero me parece justo ponerla entre comillas).

Friends

Otra serie que dan como TODO EL TIEMPO es Friends. Seamos sinceros: a todos nos gusta una dosis de gente linda y divertida, pero un exceso aburre. Y Friends se puso aburrida: cuanto más estupenda se ponía la Jenn Aniston, más fomes eran los chistes y más tonta era la trama. Hasta “I take thee Rachel” todo bien, pero después como que se perdió la chispa y no quedó más que explotar a “Ross” coemo un tonto que además sobreactuaba; a “Monica” como la neurótica; “Joey” como el actor loser que no conseguía ningún rol decente y que se fue poniendo “gordito” luego de ser el “mino sexy”; “Phoebe” se puso aún más weird que al principio y “Chandler” dejó de hacer sus geniales acotaciones sarcásticas. La única que seguía siendo normal era “Rachel” y con eso…no se puede seguir haciendo una serie que salve. Next.

The Nanny

Nunca dejé de reirme como idiota con “The Nanny”. Sus palabras en yiddish, sus chistes de judíos, ingleses y la gente chula (el sillón siempre plastificado de Sylvia, la ropa brillante de Yetta, el peinado y los vestidos ceñidos de Fran). Siempre me acuerdo del diálogo que tiene en uno de los primeros capítulos con Brighton:

F: Be nice to your sister.
B: Why?
F: Because one day, your father will be old and sick. You’ll want him to live with HER.

También se fueron poniendo medio básicos los personajes secundarios, pero la serie terminó como toda la audiencia esperaba que terminara y se acabó.

Seinfeld


No tengo palabras. Aunque al principio me cargaba y los encontraba a todos insoportables y decadentes, después le encontré la gracia y cada vez que me topo con algún capítulo lo veo. “Serenity now”, “yatta yatta”, “Festivus”, “soup nazi” y muchas otras frases y conceptos se me han grabado para siempre.
Sí, los personajes retratan lo peor de la gente, pero es genial que alguien haya sido capaz de abstraer la esencia de lo que no nos gusta de nosotros o del prójimo y haya construido historias con ello. Divertidas, más encima. Larry David (también en “Curb your enthusiasm”) es un ídolo.
Además creo que fue magistral que la serie terminara antes de caer en la decadencia por el hastío de los escritores.

¿Cuáles otras? ¿Anyone?