La
Mathilde me ha hecho el honor de elegirme para que desnude mis cochinos secretos frente a mis lectores. Es el premio a la honestidad, que también considero medio ambivalente porque puede que más de una persona deje de verme como ídola y empiece a sospechar que soy tan común y pedestre como el que más.
En venganza indirecta, yo tengo que:
* Citar a quien me premió. Hecho.
* Decir 10 verdades de mi persona. Lean a continuación.
* Exponer el trofeo. Regardez:

* Seleccionar mis propios blogs y notificarles del premio. Búsquense al final.
Y sin más rodeos, he aquí:
1. No puedo sentir sábanas, ropa, collares ni NADA en mi cuello cuando estoy acostada. En serio, a veces puedo pasar varios minutos “arreglando” la cama e interrumpiendo el descanso de mi marido. A lo mejor en otra vida morí ahorcada mientras dormía.
2. Soy inconstante. Me cuesta terminar lo que empecé. La prueba más concreta es el Magíster en Finanzas que tengo pendiente hace ¡3 AÑOS! y que todavía no retomo. Es cierto que no he estado tocando el piano todo ese tiempo, pero igual me carcome un poco la conciencia cuando me acuerdo. También soy inconstante con las amistades (qué feo), la jardinería y el ejercicio físico. Los gimnasios y estudios de yoga se han hecho la América conmigo.
3. Me encanta andar en micro. No sólo porque es más barato (que es un factor importante), sino porque es más entretenido, no tengo que fijarme en las leyes del tránsito y no me tengo que preocupar del estacionamiento.
4. Camino a mil por hora. Varias personas se han quejado de que las llevo “al trote”, pero no le veo sentido a ir paveando por la calle o el mall (o el supermercado o la casa) si sé cuál es mi objetivo y si ese tiempo ahorrado lo puedo usar para hacer más cosas. O para mirar el techo si no tengo nada que hacer. La imposibilidad de caminar rápido era lo que más me desesperaba cuando estaba esperando guaguas.
5. Tiendo a ser perfeccionista y exigente. Con mis hijos, mis amistades, conmigo, con mi marido. He aprendido a relajarme un poco y dejar que haya un poco de caos, pero no mucho. Prefiero cansarme pero ver todo lindo y ordenado y limpio.
6. A pesar de lo anterior, soy bien desordenada. Acumulo montañas de ropa que usé otros días antes de doblarla y guardarla; SIEMPRE se me pierden las llaves de la casa; dejo los lápices en cualquier parte y después me desespero buscándolos, hasta que se me olvida qué quería escribir; mi carnet de identidad, tarjeta de crédito y de Redbank JAMÁS están en mi billetera; mi celular puede pasar 3 días en el bolsillo de un abrigo antes de que lo saque.
7. Mi música favorita para relajarme y tener de fondo mientras leo, escribo o cocino es la de la Edad Media y el Renacimiento. Y Mozart. Para oir en el auto o cantar y en mi I-Pod tengo la típica de la radio (salvo Luis Miguel y Arjona, que me revientan). No me gusta mucho la música latina que le canta al amor. Prefiero brit-pop y todo lo que es música masiva.
8. Nunca he tenido ídolos. En general no idealizo a las personas; hay facetas que me producen admiración y ganas de parecerme, pero nunca he podido adorar a un grupo musical; me gustan algunas canciones. No puedo decir que tal persona sea mi ejemplo de vida; puede ser mi ejemplo de madre, de esfuerzo, de humanitarismo, de piedad, de estilo. Pero globalmente, no. Supongo que nunca podré inscribirme en un partido político.
9. No quería incluirlo, pero no me queda mucho más. Mi genio. Es…MALO. Lamento reconocer que mi primera reacción a muchas cosas que me llevan la contra es la rabia. Y que a veces trato muy mal a la gente porque me irrita que sea porfiada, o que traten de convencerme apelando a argumentos tontos, o que hagan tonteras como cruzar la calle en medio de la nada, o que traten de engañar al resto.
10. Tiendo a vestirme de manera más conservadora que mi mentalidad. Es que me carga que me miren en la calle (no soy la media mina, pero la gente en este país es MIRONA y eso me molesta) o sentir que estoy llamando la atención de cualquier manera. Además me da lata producirme si en quince minutos más alguien me puede vomitar encima o dejarme marcada una manito con chocolate o tierra o, peor aún, decirme que quiere vestirse igual que yo y cómo le explico sin herir sus sentimientos que aún no está en edad de ponerse tacos y escotes y perfume.
Los premiados son (sólo porque estoy alimentando mi lado copuchento; no es que los demás no me interesen):
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Maco*
María Paz*
Kyle* Feña (blog privado, sólo yo me enteraré, juajuajua...)
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Todos los que quieran revelar su rollo en un comentario a esta entrada.
Espero que digan lo suficiente como para poder extorsionarlos después.