jueves, 10 de junio de 2010

Hablar solo


Cada cierto tiempo tomo conciencia de que hablo sola en voz alta. Y no es que me limite a expresiones cortas de dolor, sorpresa u otros; yo le trabajo a las frases completas, con preguntas y respuestas y todo lo que es el monólogo.
Es tanto así que tengo que dar las gracias a la existencia de los "manos libres" para los celulares, porque si no fuera por ellos no tendría excusa que presentar a los mirones cuando me pongo a dialogar conmigo mesma en la calle o mientras manejo.
Hace algún tiempo me puse a hablar sola en la noche mientras ordenaba, confiando en que las personas ya estaban durmiendo. Pero me equivoqué, porque al rato llegó una de ellas preguntándome con gran extrañeza que con quién hablaba, con justa razón porque no había nadie más en la casa y no había sonado el timbre como para pensar en visitas. Qué plancha explicarle que estaba sola, su carita de perplejidad me hizo mucha gracia en el momento pero luego me preocupé pensando que quizás estos niños no están en las mejores manos...
Cuando me asaltan estas dudas, sin embargo, me acuerdo del eminente antepasado que tranquilizó las conciencias de la familia diciendo que hablar solo no es cosa de locos, sino que es precisamente un ejercicio muy sano para la mente.
Para mí hablar sola es como escribir: una instancia donde puedo decir a chorro todo lo que pienso o siento de un tema en particular, sin que nadie me interrumpa, acote o desvíe de lo que quiero terminar de expresar. Y a pesar de que escribo bastante rápido (en un teclado, porque a mano me demoro mil años), obviamente hablo aún más rápido y puedo cambiar las frases mil veces y redondear las ideas hasta la exasperación (que es la razón por la cual a veces hablo sola, para no instigar ganas de ser asesinada como me ocurre con las personas egocéntricas). Es muy divertido, porque a veces termino usando un lenguaje informal como el que se usa en las conversaciones reales.
La verdad es que me hace bastante bien el ejercicio de hablar sola, porque gracias a él logro aclarar mis ideas, concluir ciertas cosas que pueden permanecer muchos días suspendidas en el aire a la espera de ser incluídas en un análisis, y desahogarme con una libertad que no siempre se tiene cuando hay un interlocutor. Puedo contradecirme, confesarme cosas, burlarme de algo (incluso de mi misma) y ser muy inconsistente en mis apreciaciones, pero en el camino voy armando un mapa que sí es consistente y que puedo presentar a los demás sin mayores aprensiones. Esto último porque siempre tengo una dosis de polémica en mis opiniones, que no suelen ser muy comprometidas con las ideologías masivas.
Sólo espero que ahora que he expuesto mi pequeño secreto, a nadie se le ocurra ponerme uno de esos micrófonos ocultos. Seguro que me mandan al Peral. Y con mayor razón si tengo este tipo de ideas psicóticas, jajaja.

Imagen de acá

3 comentarios:

Ricardo dijo...

Interesante, yo hago algo parecido, pero "subvocalizando" (o murmullando) para que nadie me escuche y ahorrarme las explicaciones.

A veces incluso lo hago en otro idioma.., antes lo hacia mucho en inglés... ahora en francés (que aprendo lentamente). Me imagino que es una manera subconciente de forzarme a practicar.

Y cuando escribo en mi blog, en el fondo, también estoy hablando solo, con la diferencia de dejar que otros me "escuchen".

saludos

Flo dijo...

Bueno yo tengo una tía que vive en otro país e insulta a los que manejan mal en "chileno"...es un mal hábito que se me anduvo pegando y ahora garabateo en inglés...mea culpa.

Fer dijo...

No eres la única, por suerte M ya se acostumbró ja ja y bueno la verdad es que a mí me pasa de ordenar las cosas que han sucedido cuando escribo en mi diario. Y sí salen a la luz muchas cosas y cuando estoy en época de caos, no escribo o evito hacerlo.