jueves, 10 de diciembre de 2015

Martes

1. Celebración del cumpleaños de Gordo en el jardín infantil. Se le viste con ropa nueva; se ve hermoso.

2. Gordo vomita toda la leche del desayuno en su ropa nueva. El suceso, reiterado, tiene lugar en el dormitorio de Pollito.

3. Por lo tanto Pollito se siente de lo más agraviada. Se limpia rápidamente para evitar más llantos y gritos. Gordo es cambiado de ropa, pero ya no nueva porque ésa es de invierno y hoy tenemos...¡22ºC! Variando a parcialmente nublado en la tarde.

4. Nuestro auto está en el taller; para llevar a los niños al jardín, debo poner las sillas en el automóvil que nos prestó Suegri. Otro cuarto de hora perdido. El vehículo en cuestión es un lujoso aparato alemán que de discreto no tiene nada, además de ser de dimensiones más apropiadas para un yate y con un peso que obliga a manejar a no más de 50 kms/hr. La dirección, eso sí, merece un post aparte. Una delicia.

5. Por primera vez desde que comenzó a ir al jardín, Gordo llega a sentarse a jugar con sus compañeros, sin despedirse de mí y mucho menos llorar.

6. La madre parte desolada a comprar detalles de último minuto para la celebración.

7. El evento social es un éxito. Hasta invitada de honor tenemos, de la sala de al lado (Pollito).

8. Nunca me llama nadie al teléfono celular, pero hoy ha decidido hacerlo todo el mundo. No puedo contestar porque alguien chupeteó el equipo y ahora no oigo ni puedo hacerme oir.

9. Voy con la culpable a cambiar mi celular. Como lo tenía hacía tanto tiempo y había acumulado un montón de puntos, me entregan un aparato espectacular (no es un I-Phone, sin embargo) y cuantiosos minutos gratis y mensajes de texto y multimedia.

10. En la noche descubro que mi agónico I-Pod puede revivir. No será fácil ni barato, pero peor sería tener que encontrar otra vez toooooda la música que le había metido. ¡Aleluya!

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