Es lo que dura mi pega.
Y yo que estaba tan chata de mi pega de oficina.
Tanto, que renuncié y me dediqué a ser madre.
No es que me arrepienta...(de ser madre. De renunciar, tampoco, la verdad).
Pero puchas que cansa (ser madre).
Van varios días en que debo recostarme un rato para recuperar energía gastada (o no renovada) durante la noche.
Por favor mejórense luego y vayan a su jardín infantil, ¿quieren?
¡Pero no se enfermen más!
Ahora, a sanarme yo, porque de cansancio se me fueron las defensas al suelo y tengo achaques por doquier.
Excusa para no haber escrito.
Seguimos en marcha blanca.
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