jueves, 10 de diciembre de 2015

La Reforma Previsional: Sigamos Incentivando El Desempleo

Primero, me preocupa que no se diga explícitamente que se tomará en cuenta, a la hora de entregar estos beneficios, el patrimonio de la persona que los solicita, así como otras rentas que pueda tener y que no signifiquen o hayan significado fuente de ahorro previsional. No falta la vieja que tiene una casa en arriendo y no le ha contado a nadie y después se muere de la risa porque el Estado le da plata que no se merece.
El Aporte Previsional Solidario (APS): Ya el apellido me saca ronchas. Por qué estos socialistas aprovechan cualquier oportunidad para usar su terminología demagógica, es algo que no deja de llamarme la atención, en un momento de crisis política e institucional. En cuanto a la explicación que da El Mercurio para este beneficio, más claro sería decir que su objetivo es “asegurar un monto mínimo a recibir”, con topes. Porque decir que es un monto máximo suena feo. Me hace pensar que no les importa mantener la brecha de ingresos en el país. Pero esto es semántica.
El APV Colectivo sí que es una estupidez sin pies ni cabeza. Dando el Gobierno el vamos a esta iniciativa, los sindicatos (como es lógico) comenzarán a negociar cuanto antes con sus empleadores, el monto con que “se tendrá que poner” el jefe. En algunos casos donde haya buena voluntad por parte de los empleadores o demasiada presión de los sindicatos, la cosa resultará. Pero en otros, tendremos las clásicas huelgas y el consiguiente desincentivo para contratar más trabajadores a futuro. Brillante. Sáquense los pillos, nomás, quienes manejan los fondos aportados por todos los chilenos. Que las tasas de interés y la esperanza de vida. Esas cosas se solucionan de otras maneras (eliminando los límites a la inversión fuera de Chile para los inversionistas institucionales, por ejemplo; fijando tasas de comisiones claras y conocidas), pero no inyectando fondos fiscales y obligando a pagar a quienes además generan empleo y oferta a diestra y siniestra, disfrazándolo de aporte “voluntario”. No tengo mucho más que decir de las reformas a la administración de seguros de invalidez y sobrevivencia y sus comisiones.
Sí creo que los CAPRI (Centros de Atención Previsional Integral) aumentarán la burocracia y nos otorgarán otra institución sórdida, ineficiente y potencialmente corrupta. Las AFP encontrarán maneras de ganarse las preferencias de los empleados de dicha institución, para que las recomienden. Eso siempre ha pasado en Chile y siempre pasará.
Respecto de los trabajadores independientes, lastre de las pensiones estatales, creo que deberían empezar a cotizar desde ya lo que les corresponde, cuando puedan. Que se les asista complementariamente con los nuevos planes ya expuestos, si es necesario. Aquí podemos meternos de lleno en el tema de los que trabajan “boleteando”, lo cual legalmente no puede durar más de 6 meses. En la realidad puede durar años o la vida laboral completa de una persona (por ejemplo los abogados), debido entre otros factores a lo poco flexibles que son las leyes laborales respecto a contratación y terminación de contratos de trabajo. Que los mismos leguleyos no contratados no hagan nada al respecto, lo dice todo. Curioso es que el país destaque por su liberalidad en los rankings...
¿Quién paga el bono por hijo nacido vivo a las mujeres? Y sólo por ser pesada: Si lo hace el Estado, ¿de dónde saca la plata? Ya repetiré esta pregunta más adelante.
Ah, y por favor no sigan buscando “beneficiar” a las mujeres. Nuestro real beneficio, en lo que se refiere a leyes, es establecer una única edad para la jubilación: 65 años. Cuándo van a entender, digo yo, que las mujeres ganamos menos durante nuestra vida laboral y además tenemos mayor esperanza de vida que los hombres, con lo cual: 1) acumulamos menos fondos para nuestra pensión; y 2) tenemos que distribuir dicho monto en más años.
El Gobierno se jacta mucho de sus reformas, que supuestamente traerán más justicia social y equidad al país. A la luz de lo que acabo de escribir, lo dudo. Es que hay que dar un paso hacia atrás, obtener un poco de perspectiva y darse cuenta de que se generan demasiados incentivos negativos a nivel de contratación, sobre todo cuando existen sindicatos, personas jóvenes, mujeres y demases en relativa “ desventaja”. Además, me encantaría que me dijeran claramente qué fuentes tan maravillosas son ésas que financiarán toda esta reforma y que el Gobierno de Chile asegura son “sólidas”. Tengo mis sospechas, pero me gustaría saberlo de los mismos que cavilan todas estas ideas tan progresistas.

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