jueves, 10 de diciembre de 2015

Dr. Creído


No es envidia. Medicina es una de las últimas carreras que habría estudiado en mi vida, lo juro; antes habría estudiado hasta arte. Y sepan que esa asignatura me echaba a perder el promedio de notas (calificaciones) durante toda mi vida escolar. Biología también.
O sea, yo sé que ejercer la medicina es bonito, ayuda a la gente y dice de quien la ejerce que es mateo, que se sacó la mugre estudiando durante años y que sabe mucho.
Pero, ¿es necesario que nos lo echen en cara todo el tiempo?
En el metro, en la calle, en todas partes van caminando hombres y mujeres (pero sobre todo hombres) con un maletín o mochila, quizás un teléfono celular y la bata.
Si van a su trabajo, ¿es que no tienen un locker o una oficina donde dejarla para no acarrearla a diario? Si van a sus hogares, ¿para qué la llevan? Para lavarla, me pueden contestar. Si es así, ¿importa que la famosa bata se arrugue en el maletín o la mochila? Pero no. Tienen que llevarla en la mano, para que todos la veamos y digamos "ah, es médico, cuán importante". Aún otros podrían decir que la vistosa bata es una ayuda a la sociedad porque, si hay un accidente en la calle o alguien sufre un infarto, los transeúntes sabrán que pueden pedirle ayuda al de la bata. A lo que contesto que él, si se toma su profesión tan en serio como parece, acudirá a ayudar sin que nadie se lo pida. Mal que mal, juró hacerlo, ¿no?
También los hay que la llevan colgada en el auto, en un ordenado y -nuevamente- vistoso colgador, ojalá de lleno en la ventana. Para que todos sepamos que no es una persona común y corriente la que maneja; es un médico.
A veces, mientras alimento a la pequeña, veo "Dr. 90210" en E! Entertainment Television, el canal de la farándula por excelencia. De la verdadera; no la patética y digna de vergüenza ajena que tenemos en este pueblucho nuestro. Pero vuelvo al tema. En el mentado programa son pocos los médicos que se presentan como "Hola, soy Fulano de Tal". No; ellos dicen "Hola, soy el Doctor Fulano de Tal". Todos los televidentes sabemos que el programa se trata de médicos, por lo que la aseveración es un poco redundante. Así que no es local, el fenómeno.
Es clásico de las madres querer que sus hijas se casen con un médico; nadie pierde la oportunidad de decir que algún pariente es médico; los que son médicos consideran que tienen un status diferente al resto de los mortales.
Y es una lástima que otras profesiones no puedan hacer alarde de sí tan evidentemente. Es decir, uno puede ser un exitoso broker de la bolsa y tener los bolsillos llenos de billetes, pero a pocas personas les diría algo que esa persona anduviera con una calculadora en la mano, por ejemplo. Los abogados no se pasean por la calle con sus códigos bajo el brazo (sobre todo en un país donde los libritos de leyes se venden hasta en el kiosco de la esquina y por lo tanto no llaman la atención de nadie, como siempre nos comentaba maravillado un profesor de Derecho en la Universidad).
Pucha. Yo también quisiera que la gente, en viéndome en la calle, reconociera en mí a alguien de valor. A lo mejor lo hacen. ¿Hay algún complejo entre los médicos que los hace sentir que es necesario ayudarse con algo visual?

No hay comentarios: