Escrito el 11 de marzo de 2009
1. Sorry por el lenguaje pero es merecido
2. Hace tiempo tenía ganas de publicar esto. ¡Espero con verdadero entusiasmo sus comentarios!
Ayer fui a mi colegio a postular a la Emi. De entrada iba con reticencia, porque me daba una lata tremenda volver a ese lugar que tanto me traumatizó ex – post y que tanto daño le hizo a mi hermano. Pero entré, llené los formularios y pagué. Después fui a pasear por el recinto. Debo reconocer que las instalaciones quedaron buenas, aunque un poco más de árboles y pasto sería de gran beneficio. En fin. A mediados de mi recorrido me empecé a sentir mal. Me costaba respirar, como que me pesaban los pies e involuntariamente se me llenaron los ojos de lágrimas: estaba teniendo un ataque de ansiedad. Me contuve como mejor pude porque no quería hacer el loco ni asustar a nadie y me fui discretamente.
Me sentí mal el resto del día. De a poco, conversando con C, recordé varios episodios de abuso y maltrato, como esa vez en que la vieja culiada de Castellano (que sigue ahí) no me dejó leer el poema que elegí porque a ella no le gustaba. O cuando los profesores dejaban que mis compañeros se burlaran sin misericordia de un par de personas y no decían nada. O cuando eran los mismos profesores (esta vez los de Educación Física) los que se burlaban de los gorditos y los lentos. En general, esa actitud prepotente de los profesores que anulaba las opiniones de los alumnos. Cuántas veces me indicaron que obedeciera so pena de una anotación o una visita al insufrible inspector (un roteque muy extraño que entraba al baño con una silla). Las asambleas en el patio a las 8 de la mañana con faldita (porque en ese tiempo no se permitía que las mujeres usaran pantalones) y cero grados celsius. La orden perentoria de usar siempre la chaqueta, el pelo tomado y a lo más un anillo y aros no colgantes. El sistema de Prefects, que agudizaba la estratificación y equivalía a esos guardias judíos que debían delatar a los suyos en los campos de concentración.
No es que yo haya sido la alumna modelo: una vez tuve la brillante idea de saltar la pandereta hacia el estadio en horas de clase e irme de shopping con una amiga. Otra vez me dio lata estudiar para una prueba de Historia de Chile y saqué el libro para poder contestar. En ambas oportunidades se me castigó con Detention y fui calladita, porque reconocí mis errores. Sí me siento muy orgullosa de haber sido la única de mi nivel que no firmó una carta infame acusando de una mentira a un nivel superior, lo que me valió otra visita al Headmaster (mi querido Mr. Pérez). Pero en general fueron más las veces que me quedé callada que las veces que saqué la voz.
Unos dos años después de salir del colegio, cuando me sentí más segura de mi misma, cuando entendí que mi opinión valía y que yo era digna de más respeto, me empezó a bajar la furia. Por no haber contestado de vuelta, por no haberme plantado en mi posición no matter what, por haber acatado teniendo yo la razón. Pensé que debería haberles parado el carro a tantos profesores. Había madurado.
Durante años tuve pesadillas recurrentes asociadas al colegio y a sentimientos de inseguridad y baja autoestima. Soñaba que iba corriendo por la pista de atletismo con mi máximo esfuerzo, pero aún así me sobrepasaban todos los demás por los lados. También solía soñar que tenía clases de deportes pero no había traído el buzo ni un justificativo. O bien estaba en el baño del colegio o en la escalera hacia las salas de clase y me sentía tan mareada que no podía tenerme en pie ni levantarme del suelo.
Está claro que tengo issues, algunos de los cuales me corresponde solucionar a mí y otros que surgieron por el autoritarismo y el vacío de valores de ese lugar, que no veía a sus alumnos como personas e individuos. Había profesores que salvaban, pero la gran masa era una nube de métodos de enseñanza anticuados e ineficaces y tibieza (por no decir frialdad) en la consideración de los sentimientos ajenos y de los principios éticos que debe tener alguien que se dice educador.
Así las cosas, hoy fui al colegio decidida a recuperar los documentos que había dejado y anular la postulación. Además quería hablar con el Headmaster actual de todo esto porque creo que ningún niño, mío o ajeno, debiera pasar por este tipo de situación nunca más. Resulta que el Headmaster es..., quien a su vez tiene relación con el jardín de la Emi. Me recibió en su oficina y me escuchó atentamente. Me contó varias cosas que ignoraba: que las directoras de antes no se podían ver (a pesar de ser consuegras); que los profesores tomaban bandos por una u otra; que había rivalidades entre Departamentos; que el colegio casi desapareció antes de ser comprado por la fundación que actualmente lo administra y dentro de la cual están José Joaquín Brunner y la Delia Alvariño (que estuvo en la mesa de diálogo cuando la revolución pingüina). Que él, en su vasta experiencia trabajando en colegios, considera que éste es uno de los más amistosos y amables. Que hay mayor awareness de los derechos de los alumnos y el respeto hacia y entre ellos. Que han hecho cursos especiales para enseñar a los profesores a no ser bullies. Que una situación como la que me sucedió en Castellano hoy implicaría un padre furioso que va a pedir explicaciones y que ha habido instancias de disculpas públicas por parte de un profesor a un alumno. Que sí, las cosas han tomado otro carácter por los avances tecnológicos y que la violencia y el erotismo son pan de cada día. Pero que lo que sucede acá sucede en todos lados con otros nombres y otras caras. Que en todos los lugares habrá situaciones difíciles y problemas. Que ojalá siguiera considerando al colegio entre mis preferencias para Pollito.
Debo decir que me cambió la visión de las cosas. Se me recordó que ningún colegio es perfecto y que éste no es peor que los otros. Es distinto y puede que, de acuerdo a mis preferencias, no llegue al primer lugar. Pero es una opción viable, altamente probable y que me deja tranquila.
Quiero que mis hijos nunca se sientan como yo me sentí: una sombra insignificante. Que sepan que pueden quejarse y defenderse y que contarán con mi apoyo y presencia.
Epílogo: La Emilia quedó aceptada, lo que nos llenó de alegría porque sabemos que no es un colegio fácil y porque era una buena opción si las demás no resultaban. Pero efectivamente priorizamos y así la Emi fue matriculada en otro colegio. Fin.
1. Sorry por el lenguaje pero es merecido
2. Hace tiempo tenía ganas de publicar esto. ¡Espero con verdadero entusiasmo sus comentarios!
Ayer fui a mi colegio a postular a la Emi. De entrada iba con reticencia, porque me daba una lata tremenda volver a ese lugar que tanto me traumatizó ex – post y que tanto daño le hizo a mi hermano. Pero entré, llené los formularios y pagué. Después fui a pasear por el recinto. Debo reconocer que las instalaciones quedaron buenas, aunque un poco más de árboles y pasto sería de gran beneficio. En fin. A mediados de mi recorrido me empecé a sentir mal. Me costaba respirar, como que me pesaban los pies e involuntariamente se me llenaron los ojos de lágrimas: estaba teniendo un ataque de ansiedad. Me contuve como mejor pude porque no quería hacer el loco ni asustar a nadie y me fui discretamente.
Me sentí mal el resto del día. De a poco, conversando con C, recordé varios episodios de abuso y maltrato, como esa vez en que la vieja culiada de Castellano (que sigue ahí) no me dejó leer el poema que elegí porque a ella no le gustaba. O cuando los profesores dejaban que mis compañeros se burlaran sin misericordia de un par de personas y no decían nada. O cuando eran los mismos profesores (esta vez los de Educación Física) los que se burlaban de los gorditos y los lentos. En general, esa actitud prepotente de los profesores que anulaba las opiniones de los alumnos. Cuántas veces me indicaron que obedeciera so pena de una anotación o una visita al insufrible inspector (un roteque muy extraño que entraba al baño con una silla). Las asambleas en el patio a las 8 de la mañana con faldita (porque en ese tiempo no se permitía que las mujeres usaran pantalones) y cero grados celsius. La orden perentoria de usar siempre la chaqueta, el pelo tomado y a lo más un anillo y aros no colgantes. El sistema de Prefects, que agudizaba la estratificación y equivalía a esos guardias judíos que debían delatar a los suyos en los campos de concentración.
No es que yo haya sido la alumna modelo: una vez tuve la brillante idea de saltar la pandereta hacia el estadio en horas de clase e irme de shopping con una amiga. Otra vez me dio lata estudiar para una prueba de Historia de Chile y saqué el libro para poder contestar. En ambas oportunidades se me castigó con Detention y fui calladita, porque reconocí mis errores. Sí me siento muy orgullosa de haber sido la única de mi nivel que no firmó una carta infame acusando de una mentira a un nivel superior, lo que me valió otra visita al Headmaster (mi querido Mr. Pérez). Pero en general fueron más las veces que me quedé callada que las veces que saqué la voz.
Unos dos años después de salir del colegio, cuando me sentí más segura de mi misma, cuando entendí que mi opinión valía y que yo era digna de más respeto, me empezó a bajar la furia. Por no haber contestado de vuelta, por no haberme plantado en mi posición no matter what, por haber acatado teniendo yo la razón. Pensé que debería haberles parado el carro a tantos profesores. Había madurado.
Durante años tuve pesadillas recurrentes asociadas al colegio y a sentimientos de inseguridad y baja autoestima. Soñaba que iba corriendo por la pista de atletismo con mi máximo esfuerzo, pero aún así me sobrepasaban todos los demás por los lados. También solía soñar que tenía clases de deportes pero no había traído el buzo ni un justificativo. O bien estaba en el baño del colegio o en la escalera hacia las salas de clase y me sentía tan mareada que no podía tenerme en pie ni levantarme del suelo.
Está claro que tengo issues, algunos de los cuales me corresponde solucionar a mí y otros que surgieron por el autoritarismo y el vacío de valores de ese lugar, que no veía a sus alumnos como personas e individuos. Había profesores que salvaban, pero la gran masa era una nube de métodos de enseñanza anticuados e ineficaces y tibieza (por no decir frialdad) en la consideración de los sentimientos ajenos y de los principios éticos que debe tener alguien que se dice educador.
Así las cosas, hoy fui al colegio decidida a recuperar los documentos que había dejado y anular la postulación. Además quería hablar con el Headmaster actual de todo esto porque creo que ningún niño, mío o ajeno, debiera pasar por este tipo de situación nunca más. Resulta que el Headmaster es..., quien a su vez tiene relación con el jardín de la Emi. Me recibió en su oficina y me escuchó atentamente. Me contó varias cosas que ignoraba: que las directoras de antes no se podían ver (a pesar de ser consuegras); que los profesores tomaban bandos por una u otra; que había rivalidades entre Departamentos; que el colegio casi desapareció antes de ser comprado por la fundación que actualmente lo administra y dentro de la cual están José Joaquín Brunner y la Delia Alvariño (que estuvo en la mesa de diálogo cuando la revolución pingüina). Que él, en su vasta experiencia trabajando en colegios, considera que éste es uno de los más amistosos y amables. Que hay mayor awareness de los derechos de los alumnos y el respeto hacia y entre ellos. Que han hecho cursos especiales para enseñar a los profesores a no ser bullies. Que una situación como la que me sucedió en Castellano hoy implicaría un padre furioso que va a pedir explicaciones y que ha habido instancias de disculpas públicas por parte de un profesor a un alumno. Que sí, las cosas han tomado otro carácter por los avances tecnológicos y que la violencia y el erotismo son pan de cada día. Pero que lo que sucede acá sucede en todos lados con otros nombres y otras caras. Que en todos los lugares habrá situaciones difíciles y problemas. Que ojalá siguiera considerando al colegio entre mis preferencias para Pollito.
Debo decir que me cambió la visión de las cosas. Se me recordó que ningún colegio es perfecto y que éste no es peor que los otros. Es distinto y puede que, de acuerdo a mis preferencias, no llegue al primer lugar. Pero es una opción viable, altamente probable y que me deja tranquila.
Quiero que mis hijos nunca se sientan como yo me sentí: una sombra insignificante. Que sepan que pueden quejarse y defenderse y que contarán con mi apoyo y presencia.
Epílogo: La Emilia quedó aceptada, lo que nos llenó de alegría porque sabemos que no es un colegio fácil y porque era una buena opción si las demás no resultaban. Pero efectivamente priorizamos y así la Emi fue matriculada en otro colegio. Fin.
5 comentarios:
Los sentimientos que tengo hacia mi colegio tb son ambivalentes: tengo muy lindos recuerdos y otros que quisiera olvidar. Tb tuve profesoras que fueron muy comprensivas y me apoyaron mucho, un par que no sabían enseñar nada de nada y otras de las que ni me acuerdo. Otras que mejor prefiero no recordar. Por sobre todo agradezco los valores: Respeto a los demas, solidaridad, no vivir en una burbuja, apreciar lo que se tiene, querer a la familia, dar las gracias, etc. El mundo de hoy reciente que no nos hayan enseñado a ser más competitivas. Bien por un lado, necesario por otro. Fui rebelde e insolente varias veces, hice la simarra tb, me saqué buenas y malas notas, tuve lindas experiencias con amigas, tb lo pasé muy mal por tener intereses diferentes y ser una de las más chicas del curso. Los colegios de mujeres a veces son muy poco solidarios si no eres parte del "grupo". Duele y te hace sentir muy sola. La celebracion de los 15 años de egreso me hizo muy bien para recuperar los buenos momentos que por alguna razon había olvidado. Es simpatico verlas para los reencuentros, claro que reconozco que más me saturaría, por algo uno deja de ver a la gente. En el futuro no sé si postularía a mi hija, está por verse que más encontramos en el mercado. Para eso falta, pero no tanto...
Feña: Yo creo que en cualquier colegio el que no es aceptado se siente mal. En un colegio mixto, además, los hombres a veces pierden o no tienen ese toque delicado que las mujeres tanto necesitamos a cierta edad. Sé que a algunas les da lo mismo, pero a mí me chocaba cuando mis compañeros le tiraban el tirante del sostén a alguna compañera, o hacían alusiones a "esos días del mes"...nunca me acostumbré.
Yo también lo pasé chancho cuando fue la comida de los 10 años, pero desde entonces nadie ha logrado convocar a tanta gente otra vez. Se hizo un blog al que se suponía todos contribuiríamos, pero nadie pescó...y yo no tengo Facebook para enterarme de los chismes...
Yo empecé a pensar y discutir de colegios con "el socio" apenas nació "la socia". Y nos pusimos de acuerdo definitivamente...el día antes que nos entregaran los resultados. Plop.
Flo qué pena.
Me cuesta no pensar que ciertas cosas en mi vida me resultarían más fáciles o normales si hubiese tenido otro ejemplo de parte de mis papás. Perdón lo ambigua. Pero ahora tú haces que me de cuenta que por otro lado tuve mucha suerte: yo realmente adoro mi colegio (de mujeres en mi época, ahora mixto). Creo que la mezcla de religión y apertura (tan abiertas, como abiertas pueden ser las monjas) fueron clave. Siempre había espacio para conversar un problema y tratar de solucionarlo, para otra oportunidad. Tal como en la vida. Y a pesar que a muchas hermanas chicas las cambiaron a otros colegios porque no estaba muy bueno el nivel académico, mi curso terminó en:
4 psicólogas
3 veterinarias
3 diseñadoras
2 ed. de párvulos
2 ingenieros (una civil, otra comercial)
1 profesora de arte
1 arquitecto
1 enfermera
1 médico
1 asistente social
1 actriz
1 periodista
1 chelista
1 publicista (yo)
Jajaajaja yaaaaa me puse latera, no pero lo más importante es que son todas felices -o por lo menos aparentan perfecto- que eso es lo importante, no? Es decir, que tu colegio no te traume, que te complemente lo suficiente para ser una mujer de bien, y para no morirte de hambre.
Me parece insólito
"Que una situación como la que me sucedió en Castellano hoy implicaría un padre furioso que va a pedir explicaciones y que ha habido instancias de disculpas públicas por parte de un profesor a un alumno"
El capricho de una profesora no se justifica, aunque pida disculpas y aunque estén las puertas abiertas para que un papá alegue. Eso no es suficiente mejora.
Para mi también fue complicado lo del colegio, venirme acá ayudó un poco a no tener más opción. El colegio de Gui es fantástico académicamente, y aunque, hasta el momento, me he topado con pura gente buena, a veces siento "vacíos", me cuesta mucho no comparar con MI colegio.
Me gustó mucho este post.
Guau qué interesante, Maco. Gracias por el detalle de la lista, uno pregunta estas cosas y nunca nadie está tan informado.
Creo que voy a seguir publicando lo que escribí en ese período, porque por Dios que es determinante lo de los colegios.
Yo visité varios, "entrevisté" a mis conocidos de colegios que me tincaban, hice interminables listas de pros y contras y aún así sé que voy a tener roces en el colegio de la Emilia, que es bien distinto al mío.
Pero me decidí por éste porque me pareció un poco cobarde lo de "mejor diablo conocido que santo por conocer", considerando las serias dudas que tenía de mi colegio. Algunos compañeros de la Emi del jardín entraron a mi colegio y sus padres felices y yo ninguna crítica, pero además estaba el factor estratégico y mi colegio me queda lejos y para llegar hay que tomar una de estas autopistas urbanas que en la hora del taco de la mañana son un peligro y a mí manejar ya me pone nerviosa.
Papita para todos: lo que publiqué de "El Arbolito" era acerca del Grange. Si quieren leerlo, busquen en el tema "colegios".
Saludos.
OOOOOOOHH!!!! que onda tu colegio????
casi lloré...
cómo sobreviviste a eso?? y cómo osaste matricular a tu hija allí???
que bueon que evolucionó...
la verdad es que colegios así hay en todas partes. Hasta 3 y 5 basico, mi hermano y yo, respectivamente, fuimos al "mejor colegio de Puerto Montt": el alemán, la deutsche schule... pero mi mamá se dio cuenta de que era puro cuento porque los profes eran unas mierdas de seres humanos y el sistema muy represivo y autoritario.
Me sorprendió leerte escribiendo insolencias, y saber que el nombre de Pollito empieza con las letras e, m e i =o)
Esto es de verdad como más en confianza..pasaré seguido, lo prometo =o)
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