viernes, 21 de enero de 2011

Home alone

Hoy (que es nuestro último día sin nana), hasta que llegué del jardín infantil con los niños, consideraba seriamente la posibilidad de olvidarme de volver a trabajar fuera de la casa, despedir a la nana puertas adentro y contratar a alguien que viniera a hacer aseo y planchar tres veces a la semana y dedicarme a ser madre y dueña de casa. Esa idea loca es un pensamiento recurrente que he tenido estas tres semanas, pero por suerte son estos mismos niños los que me devuelven la cordura (¡irónica esa frase en mí!) y evitan que actúe en consecuencia. Creo que de todas maneras tengo que seguir mi instinto y salir de la casa para hacer mi vida como individuo y profesional.
Es que este año, a diferencia de los anteriores, la experiencia ha sido invaluable: yo misma me sorprendo con lo bien que lo hemos pasado, los miles de momentos “para el recuerdo” que hemos tenido y ese goce de estar a nuestras anchas en la mayor intimidad y libertad. No fue en vano que comencé a hablar de las vacaciones de mi nana en las sesiones de terapia con más de un mes de anticipación, como la propia terapeuta me hizo notar. Creo que así tomé conciencia plena de lo que venía y me preparé en muchos niveles internos, para no sólo no terminar liquidada como el año pasado sino que para hacer de este período uno de aprendizaje y gozo. Y por Dios que lo fue…
Resulta que se puede de lo más bien convivir con una casa promedio, un poco desordenadita y cochinita, pero habitada y habitable, donde se puede jugar en todos lados, donde nada es intocable. Es extremadamente positivo relajarse y pasarlo bien, comer cosas ricas que no necesariamente completen la necesidades nutricionales diarias, ignorar los horarios, andar con los pies sucios, sin ropa (lo que corrió sólo para los niños, aclaro), ensuciarse en la plaza todos los días, dejarse lamer por las perras y bañarse con los regadores del jardín que está hecho una jungla a falta del cuidado de un jardinero al que no se ha tratado de ubicar.
¡Qué bálsamo para el alma es pedir ayuda, a quien sea, cuando sea y aprovecharla al máximo mientras dure! Históricamente yo le cargo la mata a Marido, pero justo estas semanas ha estado llegando a las horas miles de la oficina, así que he recurrido a las vecinas, que felices reciben a los niños mientras yo busco a la perra ésa por el barrio. Otro día tuve que dejarlos con mi hermano, que es bien maniado para todo lo que es niños y me sorprendió al traérmelos de vuelta en taxi mil millones de veces más tranquilo que lo que yo estaba y ellos felices en un auto sin cinturones y con un tío que los amenazaba de muerte si se portaban mal, medio en broma medio en serio. A las tías del jardín les pagué cada semana por separado a medida que iba cambiando de opinión respecto de tener a los niños allí menos tiempo para meterlos en otras actividades más cortas.
Al principio organicé mi tiempo para un día poder limpiar los baños; otro, los dormitorios; otro, cocinar; otro, trámites. Antes de una semana había hecho un avioncito con mi carta Gantt impresa toda linda y olvidé los proyectos y al final hice la mitad de todo lo que tenía tan planificado y pasé mucho más tiempo disfrutando mi casa en silencio, limándome las uñas, paseando a las perritas, viendo películas, organizando juntas con amigas. Hoy incluso llegué de dejar a los niños en el jardín directo a prepararme un magnífico desayuno (jugo de naranja recién exprimido, leche con chocolate, tostadas con mantequilla y queso y quesillo con mermelada de damasco) y me lo tomé en cama viendo tele porque, después de las aventuras de ayer y más bien estas tres semanas, decidí que me lo merecía. No lavé ni un plato ni hice ni una cama hasta que llegó la hora de ir a buscarlos.
¡No puedo creer que tengo pena de que este período haya llegado a su fin! Está claro que en entrando mi nana por la puerta, yo voy a ir saliendo, SOLA, pero voy a echar mucho de menos esta comodidad, esta sensación de poseer mi casa y mis cosas, aunque haya significado tanto trabajo. Total no tenía dónde más ir ni nada más que hacer, así que si estaba cansada y ocupada todo el rato…qué tanto.

7 comentarios:

María José dijo...

Pucha que felicidad leer que el resumen es positivo Flo!!!

POr qué pusiste "irónica", ah?!! Cuándo se puede, y cuándo no??

Fer dijo...

Buena flo, eso de limpiar y hacerse fanática del orden y esclava de la limpieza debe ser horrible, que bueno que te liberaste!

A dijo...

Bien por ese desayuno!!!!!

A dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marce dijo...

En una extraña y enfermiza manera, sentí una sana envidia.
Te felicito tanto por haber transformado esta experiencia en algo positivo. Sé que hiciste un trabajo personal profundo al respecto y definitivamente creciste en el proceso. Saliste fortlecida. Apenas entre tu nana, estás lista para cruzar esa puerta y conquistar el mundo.

Irantzu dijo...

Pucha que alegría este post!!! Wena Flo! Ídola! :D

Irantzu dijo...

¿Qué pasó en este blog, tanto silencio? Inspírate! :)