
Marido y yo nos dimos una especie de ultimatum mutuo: teníamos que hacer algo de actividad física. Ninguno de los dos la iba a hacer de manera consistente solo ni gratis. Ergo, nos metimos juntos a hacer acondicionamiento físico en el complejo deportivo más cercano al hogar.
En general suelo ser bien reticente para estas cosas, porque va en contra de mi flema británica (juajajaja) esto de transpirar en público. Peor aún si le lleva condoros como el que me mandé el otro día, en que me crucé por la pista atlética en San Carlos de Apoquindo cuando entrenaban...lanzamiento de jabalina. Habría tenido una hermosa muerte, como dice mi papá, pero a cambio me llevé varios retos. Qué plancha. Y ayer me lucí de nuevo en el gimnasio, porque pasé justo delante de un deportista que se aprontaba a bajar la pesa que había estado sosteniendo. Visualicé mis sesos en todo el suelo. Me llegó otro reto.
En fin. Que voluntariamente desembolsé dinero y dispuse tiempo para ir a hacer el loco y quedar molida.
Con la frente en alto partí con todo lo que es calzado deportivo y tenida ídem, más lo mismo para Marido en una mochila, porque se venía directo de la oficina. Y, sin querer y por culpa de nuestro closet que es muy oscuro, le llevé dos zapatillas diferentes al hombre. Quién lo manda a tener dos pares de color gris y guardarlas juntas, a diferencia mía que las guardo debajo de la cama, al lado del escritorio, en el piso del baño y donde sea que se situaron mis pies en reposo.
Por suerte pude comprobar que, aunque no hago más de tres vueltas a la cancha trotando sin ver puntitos en todos lados, mis músculos no andan tan mal. Memoria muscular, le llaman. Todo eso se lo debo al yoga, a tomar y acarrear niños en brazos y amasar pan. Y caminar a todo chancho, ser un poco acelerada y otras características mías, pero la cosa es que salvé. Igual tras la primera vez me dolieron los abdominales y bajar las escaleras...uff, pero no tuve necesidad de guateros o paños helados, desinflamatorios y analgésicos como temía.
Marido, en preparación para la competencia interescolar para padres de este fin de semana, les dio la gorda a todos en los piques (¿elevaciones?) y le veíamos el puro polvo. Bueno, los que corrieron, porque yo me empecé a sentir mal y el profe consideró que mejor me ponía a hacer ejercicios que no requirieran capacidad aeróbica decente. Vamos de a poco.
El único problema que tuve (y que de nuevo fue por mi escandalosa ignorancia en estos temas) fue que me puse los calcetines "deportivos" que tenía nomás (heredados, regalados, qué sé yo) y que eran como ásperos, y me dejaron una pequeña irritación en los arcos de los pies. Por pudor, aunque se trate de una extremidad, no publico fotos. Pero ya aprendí mi lección y ahora tengo que gastar plata en comprarme calcetines apropiados en una tienda deportiva, lugar al que nunca he entrado ni por equivocación.
En general suelo ser bien reticente para estas cosas, porque va en contra de mi flema británica (juajajaja) esto de transpirar en público. Peor aún si le lleva condoros como el que me mandé el otro día, en que me crucé por la pista atlética en San Carlos de Apoquindo cuando entrenaban...lanzamiento de jabalina. Habría tenido una hermosa muerte, como dice mi papá, pero a cambio me llevé varios retos. Qué plancha. Y ayer me lucí de nuevo en el gimnasio, porque pasé justo delante de un deportista que se aprontaba a bajar la pesa que había estado sosteniendo. Visualicé mis sesos en todo el suelo. Me llegó otro reto.
En fin. Que voluntariamente desembolsé dinero y dispuse tiempo para ir a hacer el loco y quedar molida.
Con la frente en alto partí con todo lo que es calzado deportivo y tenida ídem, más lo mismo para Marido en una mochila, porque se venía directo de la oficina. Y, sin querer y por culpa de nuestro closet que es muy oscuro, le llevé dos zapatillas diferentes al hombre. Quién lo manda a tener dos pares de color gris y guardarlas juntas, a diferencia mía que las guardo debajo de la cama, al lado del escritorio, en el piso del baño y donde sea que se situaron mis pies en reposo.
Por suerte pude comprobar que, aunque no hago más de tres vueltas a la cancha trotando sin ver puntitos en todos lados, mis músculos no andan tan mal. Memoria muscular, le llaman. Todo eso se lo debo al yoga, a tomar y acarrear niños en brazos y amasar pan. Y caminar a todo chancho, ser un poco acelerada y otras características mías, pero la cosa es que salvé. Igual tras la primera vez me dolieron los abdominales y bajar las escaleras...uff, pero no tuve necesidad de guateros o paños helados, desinflamatorios y analgésicos como temía.
Marido, en preparación para la competencia interescolar para padres de este fin de semana, les dio la gorda a todos en los piques (¿elevaciones?) y le veíamos el puro polvo. Bueno, los que corrieron, porque yo me empecé a sentir mal y el profe consideró que mejor me ponía a hacer ejercicios que no requirieran capacidad aeróbica decente. Vamos de a poco.
El único problema que tuve (y que de nuevo fue por mi escandalosa ignorancia en estos temas) fue que me puse los calcetines "deportivos" que tenía nomás (heredados, regalados, qué sé yo) y que eran como ásperos, y me dejaron una pequeña irritación en los arcos de los pies. Por pudor, aunque se trate de una extremidad, no publico fotos. Pero ya aprendí mi lección y ahora tengo que gastar plata en comprarme calcetines apropiados en una tienda deportiva, lugar al que nunca he entrado ni por equivocación.
4 comentarios:
Buena Flo, hace bien hacer ejercicio! Yo después de todo he notado que no estoy tan mal gracias al yoga y además acá hago todo pero todo a pie y el cerrito que tengo que subir empujando el triciclo de la Picolina no es menor! Tb con M salimos en bicicleta de vez en cuando, pero se extraña la montaña!
NO puedo creer que te cruzaras en el entrenamiento de jabalina!!! Lo encuentro espantoso, que susto, y que suerte.
Te felicito por tu disposición Flo, que bueno que te pusiste deportiva. Yo estoy intentando hacerme el habito de sacar a pasear a Guatón por los alrededores (que le lleva esfuerzo físico considerable), pero hoy quedé traumada con este perro de miérchicas.
Sigue así!
Buenisimo, felicitaciones. Los calcetines deportivos los puedes comprar en el Jumbo, un pa ck de 3 por 2 lukas, creo....No son malos.
Vero: ya invertí, pero gratis porque me pelé los del marido, jejeje.
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