lunes, 27 de septiembre de 2010

El Caos

Well life has a funny way of sneaking up on you
When you think everything's okay and everything's going right
And life has a funny way of helping you out
When you think everything's gone wrong and everything blows up in your face

- Alanis Morissette, "Ironic"

Tras varios de días de edición, adiciones y perspectivas variables, decidí que este post es interminable porque es nada menos que la historia de mi vida.
Me pasa en algunas temporadas que me siento mucho más eficiente y productiva y muchos proyectos que tenía estacionados indefinidamente los retomo, otros los tengo en marcha y aún otros los termino, lo que siempre es satisfactorio.
Pero por otro lado yo misma me pillo en mi máquina y termino abarcando tanto, que a veces siento que aprieto poco. Entonces empiezo mis listas de cosas por hacer y se me pierden y con ello se me desordena todo y termino el día rodeada de cosas que compré, clasifiqué y desenterré, sin saber para qué o dónde iba a ponerlas. Un desastre.
A veces siento, entonces, que en promedio mi nivel de logro en estas épocas "peak" no es mucho mayor que durante el invierno, digamos, en que entro en un estado de semi hibernación. Porque cuando me doy cuenta de que tengo demasiado por hacer, me congelo y puedo pasar dos días completos sin avanzar en nada, haciendo lo que en güen chileno se llama "sacar la vuelta" o procrastinating, a falta de una mejor traducción.
Por ejemplo la semana pasada tenía que ir a comprar los insumos para el evento y lo dejé para última hora porque me manié con el trayecto en auto (que efectivamente es medio infernal, como pude comprobar); no pasé a recoger una much overdue orden de vacunación para la Chiqui; no incorporé boletas de servicio al PAC y ahora figuramos sin teléfono; no fui a canjear unos géneros con una nota de crédito que no durará ad aeternum; nuevamente dejé pasar otra semana sin ir a ver a una querida amiga que tuvo su primer hijo. Y así con muchas otras cosas igual o más importantes y urgentes y que aún figuran como pendientes. Simplemente me congelé porque no fui capaz de organizar mi tiempo y energía y no hice nada. Bueno, sí hice, pero nada de lo que acabo de mencionar.
Qué tonta, ¿no? Basta con sentarse y anotar y agrupar lo que queda cerca de otras cosas, lo que se debe hacer cuanto antes y lo que puede esperar o queda alejado de lo demás.
El stress me está afectando ahora más que antes. O no. No sé. Nunca he sido relajada, de esa gente que "fluye" con las cosas. A todo me aboco con cuasi obsesión y por eso termino no sólo cansada sino que además confundida y lista para el Ctr + Alt + Supr. Puede que por eso haya sido un tallarín de flaca toda mi vida: porque este estado de alerta permanente me hace consumir muchísima energía. Por eso es que últimamente siento que me faltan horas de sueño y cuando suena el despertador a las siete, siento que fueran las cuatro de la mañana. De más está decir que he bajado como seis kilos en los últimos dos meses.
Intuyo que esta vez la cosa se relaciona con que la Chica va a empezar a ir al jardín infantil y yo me enfrento con horror a mañanas sola, en que francamente no sé qué voy a hacer conmigo misma y con tanto tiempo libre. Suena medio absurdo: cualquiera saltaría de alegría, pero yo no. Me carga estar de ociosa y sé que llegó la hora de que vuelva a trabajar, aunque sea media jornada para no dejar botada la casa, que es un buque bastante grande. Pero me da un poco de pavor volver al ruedo si es con esta actitud de desgaste extremo, que se debe en parte a autoexigencia y perfeccionismo (y esto sin ánimo de tirarme flores, porque no me hace pasarlo bien y sólo me he venido a dar cuenta ahora), sino que también a stress, porque me cuesta identificar si lo que estoy haciendo llena mi nebulosa vocación y reconozco que me cuesta dejar de pensar en el costo alternativo o lo que dejé atrás por hacer esto. La madurez personificada, soy.
Ahora, en relación al encabezado, es porque me estoy "educando" para ver el lado positivo de las cosas. Para ser una "half-full-glass person", como leí por ahí. Y veo que las cosas se compensan. Anoche tuvimos un problema serio con una cañería y, de la nada, un buen amigo que había estado de visita nos ayudó, tras ir a dejar a su señora e hija a la casa, a quienes no había visto en todo el día. En la mañana habíamos ido a dejar la basura al reciclaje y fueron esos botes vacíos, que estuvieron llenos durante semanas, los que contuvieron gran parte del problema de la cañería. En medio de mi crisis de anoche, me atreví a hablar de estos psicopateos míos con Marido y no encontré incomprensión o distancia o burla (que era lo que mi tergiversada cabeza pensaba), sino que contención, cariño y apoyo a pesar de la exageración e irracionalidad. Porque lo de la cañería rebasó mi escasa tolerancia a la adversidad y hasta a mi mamá llamé, porque no sabía por dónde empezar: si ponía a secar los juegos completos de toallas que figuraban mojados para contener el agua, o guardar en el refrigerador las cosas que habían sobrado de la tarde con visitas, o acostar a los niños y a cuál primero, porque todos lloraban de sueño, cansancio, hambre y susto por lo de la cañería y el pésimo genio mío y del pater familias. Por último, la lluvia nocturna lavó un poco mis pesares, aunque cuando la sentí me levanté de un salto creyendo que había cedido el arreglo artesanal:


Ya desahogada, ahora sí que debo ir a mis deberes, el más importante de los cuales sigue siendo rastrear ofertas de empleo.

3 comentarios:

Fer dijo...

Ay flo yo soy igual que tú, por lo mismo idem de flaca...

Kuky Haindl dijo...

jajaja! yo igual soy estresona (aunque no tan flaca), pero creo que el blog te hace bien, porque al menos transmites con humor tus desventuras
Besos y ánimo!

Carlos dijo...

Me encanta Alanis