miércoles, 28 de julio de 2010

La vieja se quedó con cuello

Para mí, el barrio de la Plaza Las Lilas es lo más que hay. Tiene cierto aire cosmopolita, porque está al lado de la locomoción colectiva pero es bien pintosito y tiene la mencionada plaza, hay una panadería increíble, la farmacia donde atiende don José, ferretería, solía haber un cine antes de que lo echaran abajo para construir esas infamias de pajareras, hay colegios, jardines infantiles, bomba de bencina e iglesia para los que van. Hasta cafecitos elegantes y gourmet, le lleva. Ah y el estadio. Es una pena que ya no estén las bonitas casas de antes y que por los edificios que las han reemplazado el tránsito haya colapsado, pero es un barrio la raja. A mí me encanta y fui muy feliz en él en dos épocas de mi vida.
La segunda vez, además, teníamos muchos amigos que también estaban comenzando su familia y eran nuestros vecinos. Una amiga en particular vivía al frente de la plaza en un "edificio" antiguo de dos pisos, con un departamento en cada piso. Ella arrendaba el de arriba y lueguito nos pasó el dato de que en el de abajo vivía una señora sola ya entrada en años, que trabajaba de vendedora en una tienda del Apumanque y que estaba interesada en vender. Como el departamento de nuestra amiga nos había encantado (y ella lo había decorado con exquisito gusto lleno de muebles heredados y otros reciclados del Parque de Los Reyes), concertamos visita con la señora y nos enamoramos del departamento del primer piso. Tenía un jardincito delantero con terraza techada por una planta de flor de la pluma maravillosa y árboles añosos donde se podía colgar un columpio; los dormitorios eran espaciosos como los de antes, había piso de parquet y en el living había una chimenea que estaba clausurada pero igual daba un toque lindísimo. La cocina tenía repostero/pieza para planchar con una gran despensa y en el baño estaba la bañera original y el piso era de ajedrez como me gusta a mí. Hasta pieza de servicio había, y atrás un estacionamiento enorme que podía hacer las veces de bodega; ya nos pondríamos de acuerdo con nuestros amigos sobre dónde meter los autos. Soñábamos despiertos con los asados y la piscina infantil en el patio trasero que era de ellos.
Nos pololeamos a la señora durante varios meses: ella estaba indecisa porque estaba esperando que alguna constructora le hiciera una oferta más interesante que la nuestra. Por mientras vivía en la pobreza más absoluta y tenía cerrada la mitad del departamento para no gastar en calefacción más que lo estrictamente necesario. Nosotros hablamos con el banco para que nos prestaran la plata (el departamento igual lo vendía re caro, para lo que era y los arreglos que requería, como todo el cableado eléctrico, pintura, alarma y otros no menores) y la íbamos a ver y nos contaba que ella había vivido ahí con sus padres, que nuestra hija era tan linda, etc.
La semana en que habíamos acordado firmar la promesa de compraventa en la notaría, la señora se echó para atrás. Arguyó que un sobrino (nunca falta) la había asesorado y le parecía que lo que nosotros le ofrecíamos era muy poco y que le convenía mucho más esperar a las inmobiliarias, que de seguro la iban a dejar forrada en billetes antes de lo que todos pensábamos.
Pero llegó la crisis financiera de EE.UU. y en menos de lo que canta un gallo, todas las ventas de terrenos e inmuebles se congelaron en Chilito. Nosotros ya nos habíamos ahorrado buena parte de la demolición de las casas de la cuadra mientras teníamos el tira y afloja con doña, pero los proyectos de construcción quedaron estancados y ella con un sitio eriazo al lado de su departamento, donde muy luego se empezaron a juntar pandillas por las noches. Nuestra amiga encontró una casa a la vuelta de la esquina y se cambió y ya la idea de vivir ahí se nos hizo menos atractiva. Desistimos.
Al poco tiempo nosotros también encontramos una casa que nos interesó y cuya compra se concretó menos de 24 horas después de verla por primera vez, porque la presión era ardua y mi marido casi secuestró a la dueña para llevarla a la notaría antes que otros pretendientes.
Y yo, en un día de nostalgia hace unos cuatro meses, llevé a los niños a la Plaza Las Lilas. Me asomé al edificio de la iñora y vi, con mucha pena, que el jardín delantero estaba casi muerto por falta de riego y de las ventanas colgaban las mismas cortinas ajadas y sucias de cuando nosotros visitamos el lugar. Había una luz prendida en un dormitorio. El segundo piso estaba habitado. El sitio eriazo de al lado cambió de constructora y poco a poco se comienza a ver actividad.
Por avara, la vieja se quedó sin pan ni pedazo. De habernos vendido el departamento a nosotros, ya llevaría tres años de vida cómoda; en cambio se ha gastado todo este tiempo en soportar ruido y polvo de los alrededores y todavía no parece que haya llegado la bendita oferta que la convertirá en millonaria por cada vez menos tiempo y con más costos irrecuperables.

5 comentarios:

María José dijo...

Me dio pena la vieja, pobre!

Tengo preciosos recuerdos de la plaza La Lilas, con mis amigas íbamos al cine caminando desde la casa de una (a dónde nos íbamos después del colegio a cambiarnos de ropa). Todo el camino tontéabamos y nos reíamos... me acuerdo que el cine era topísimo porque lo habían remodelado y tenía 3 salas!!! una cosa ultramoderna jajajja...

Este finde que estuve en Stgo. Me fijé que subiendo por Colón faltaban unas casas antiguas muy lindas, y estaban haciendo un edificio. Es súper triste.

Marce dijo...

Soy una convencida que con este cuento de las casas manda el destino. Que si no se fueron a esa casa es por algo y si la señora se quedó y ahora está con cuello también.
Me encanta ese barrio también, cuando chica el panorama del fin de semana era ir a la plaza las lilas, porque los juegos, muchísimos más precarios que los actuales, eran bacanes para la época .

Scarlet dijo...

me gusta tu nuevo estilo onda si le gusta bien y si no, se viste y se va.
tambien me gustan tus ultimos post.
Sin hablar directamente de ti, dicen mucho sobre quien eres. Y bonitos, què nostalgia que me dió..., aqui nada me recuerda a nada, y todo me recuerda que no pertenzco aquì...

A dijo...

La plaza de las lilas ummmm, solo con oir el nombre me entran unas ganas locas de conocer el lugar!!! quien pudiera...
Celebro lo de tu padre.
un beso fuerte

Fran dijo...

Tarde, pero llego. Alice me recomendó leer este post, porque estamos pasando por un proceso similar.
Luego de unos dias llenos de interrogantes del tipo "en qué nos equivocamos para que no nos quisiera vender", reiniciamos la búsqueda, esperando en lo más profundo de mi almohada que encontremos algo mejor....