No tengo nada que decir de las mujeres que elijan usar el método Billings para no quedar embarazadas. Siempre y cuando sea una verdadera elección: esto es, que tengan opciones. Que se les presente toda la información pertinente (entiéndase los otros métodos de anticoncepción) y que ellas decidan lo que mejor se ajusta a sus estilos de vida, creencias y preferencias.
Cuando a una mujer se le dice que el Billings es el método sólo porque el “profesional médico” tiene ciertas ideas valóricas o de otra índole respecto de las opciones, el tema es muy otro. Si la paciente es además una mujer de pocos recursos, que ya tiene muchos hijos o que simplemente no quiere ser madre de nuevo, la cosa raya en la falta de ética.
¿No consulta uno al médico para que éste asesore y de información a la que uno no tiene acceso? ¿Qué valor puede tener uno que no presenta toda la verdad sino que sólo una parte de ella porque tiene objeciones religiosas?
Uno es dueño de creer lo que quiera, siempre lo he dicho. Pero no es dueño de manipular la realidad (más bien ocultar parte de ella) para que la sociedad se comporte de acuerdo a las creencias de uno.
En la comuna de San Bernardo, que no es precisamente barrio alto (sí he estado ahí, gracias), hay un hospital que atiende a los residentes del sector y que está bajo el tutelaje del Opus Dei. De hecho es ahí donde hacen sus prácticas e internados los estudiantes de Medicina de la Universidad (sic) de Los Andes. Pues bien, de acuerdo a este reportaje que leí con la boca abierta (de la impresión), este hospital sólo da información e instrucción en el método Billings de anticoncepción, de acuerdo a la filosofía de la reproducción que tiene el mentado grupo religioso.
Me parece imperdonable que -de acuerdo a lo que dicen las entrevistadas- no se les hable a las pacientes de los otros métodos disponibles en el mercado. Sabiendo que este método tiene una alta tasa de ineficacia (hasta de 25%) y que es más complejo de usar que otros (“tómese una pastilla al día hasta que se le acaben y comience una caja nueva una semana después de eso” versus “analice la densidad de sus secreciones vaginales todos los días, además de estar atenta a otras sensaciones en la zona genital, las cuales pueden variar de acuerdo a sus actividades y otras patologías, ah y confíe en que Ud. tiene ciclos menstruales regulares”), estamos ante una situación abiertamente injusta.
¿Mencioné que San Bernardo no es una de las comunas de mejor nivel socioeconómico de nuestra capital? La relevancia de esto es que las pacientes del famoso hospital tienen mayor probabilidad de verse en problemas -que no tienen sus congéneres de barrios más acomodados- tanto para entender la aplicación del Billings como para salir adelante con los efectos de un error (un hijo).
Para todos los que se llenan la boca diciendo que quieren erradicar la pobreza y ayudar a que Chile sea un país más igualitario en el marco de valores cristianos como éstos, aquí va mi respuesta: PURA MIERDA.
Son precisamente estas “iniciativas cristianas” las que hacen perdurar muchos problemas en nuestra sociedad. Permiten con la mayor indolencia que los pobres sigan siendo pobres.
No se pueden usar condones. No se debe planificar el tamaño de la familia con más que un método anticuado y poco científico. No se les debe abrir la mente a otras realidades. La idea es que sigan sintiéndose indefensos y necesitados de la Iglesia, que provee ayuda y protección. Linda la ayuda, linda la protección. Para que la gente salga adelante no se le debe entregar el pedazo de carne; hay que enseñarle a cazar. Ah, pero ahí corremos el riesgo de que piensen por su cuenta y ya no les crean a los curas y a las beatas. Estoy harta.
Cuando a una mujer se le dice que el Billings es el método sólo porque el “profesional médico” tiene ciertas ideas valóricas o de otra índole respecto de las opciones, el tema es muy otro. Si la paciente es además una mujer de pocos recursos, que ya tiene muchos hijos o que simplemente no quiere ser madre de nuevo, la cosa raya en la falta de ética.
¿No consulta uno al médico para que éste asesore y de información a la que uno no tiene acceso? ¿Qué valor puede tener uno que no presenta toda la verdad sino que sólo una parte de ella porque tiene objeciones religiosas?
Uno es dueño de creer lo que quiera, siempre lo he dicho. Pero no es dueño de manipular la realidad (más bien ocultar parte de ella) para que la sociedad se comporte de acuerdo a las creencias de uno.
En la comuna de San Bernardo, que no es precisamente barrio alto (sí he estado ahí, gracias), hay un hospital que atiende a los residentes del sector y que está bajo el tutelaje del Opus Dei. De hecho es ahí donde hacen sus prácticas e internados los estudiantes de Medicina de la Universidad (sic) de Los Andes. Pues bien, de acuerdo a este reportaje que leí con la boca abierta (de la impresión), este hospital sólo da información e instrucción en el método Billings de anticoncepción, de acuerdo a la filosofía de la reproducción que tiene el mentado grupo religioso.
Me parece imperdonable que -de acuerdo a lo que dicen las entrevistadas- no se les hable a las pacientes de los otros métodos disponibles en el mercado. Sabiendo que este método tiene una alta tasa de ineficacia (hasta de 25%) y que es más complejo de usar que otros (“tómese una pastilla al día hasta que se le acaben y comience una caja nueva una semana después de eso” versus “analice la densidad de sus secreciones vaginales todos los días, además de estar atenta a otras sensaciones en la zona genital, las cuales pueden variar de acuerdo a sus actividades y otras patologías, ah y confíe en que Ud. tiene ciclos menstruales regulares”), estamos ante una situación abiertamente injusta.
¿Mencioné que San Bernardo no es una de las comunas de mejor nivel socioeconómico de nuestra capital? La relevancia de esto es que las pacientes del famoso hospital tienen mayor probabilidad de verse en problemas -que no tienen sus congéneres de barrios más acomodados- tanto para entender la aplicación del Billings como para salir adelante con los efectos de un error (un hijo).
Para todos los que se llenan la boca diciendo que quieren erradicar la pobreza y ayudar a que Chile sea un país más igualitario en el marco de valores cristianos como éstos, aquí va mi respuesta: PURA MIERDA.
Son precisamente estas “iniciativas cristianas” las que hacen perdurar muchos problemas en nuestra sociedad. Permiten con la mayor indolencia que los pobres sigan siendo pobres.
No se pueden usar condones. No se debe planificar el tamaño de la familia con más que un método anticuado y poco científico. No se les debe abrir la mente a otras realidades. La idea es que sigan sintiéndose indefensos y necesitados de la Iglesia, que provee ayuda y protección. Linda la ayuda, linda la protección. Para que la gente salga adelante no se le debe entregar el pedazo de carne; hay que enseñarle a cazar. Ah, pero ahí corremos el riesgo de que piensen por su cuenta y ya no les crean a los curas y a las beatas. Estoy harta.
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