miércoles, 6 de octubre de 2010

Se cierra el círculo

Hasta ayer en la tarde me sentía miserable porque no creía que fuera capaz de superar el miedo a que volvieran a entrar a mi casa, que aún no cuenta con todas las barreras de seguridad que podrían dejar tranquila a la persona promedio. Pero se supone que en un rato más llega el representante de la empresa, que va a evaluar nuestro equipo, nos conectará a la central para que manden un "móvil" para acá en caso de que suene la alarma (o les llegue la señal silenciosa) y complementará todo. Eso me hace sentir bastante más aliviada, pero no es lo que gatilló este cambio de mentalidad.
Es porque cambié mi actitud interna. Anoche fue mi marido el que ofició de terapeuta y me hizo ver, o más bien recordar, que soy una persona fuerte. Que tengo las herramientas y que, llegado el caso, sé qué hacer y cómo actuar. Que la probabilidad de una segunda intromisión es bajísima y aún más baja es que sea con intimidación (onda que nos maniaten, nos "reduzcan" y tengamos una velada del terror como se lee en los diarios). Que lo mejor que puedo hacer es no sucumbir a mis fantasmas mentales porque son sólo eso.
Al final no tomé la pastillita famosa porque algo en mí me gritaba que tenía que ser capaz de imponerme al miedo y la angustia. Ni fue tan traumático lo que pasó, ni nos hemos mantenido impasibles como para que vuelva a suceder, ni es lo peor a lo que podríamos enfrentarnos. Y como dije en un comentario, hay mucha gente que sí se ha enfrentado a cosas peores y ha salido adelante sin remedios y más fortalecida, en vez de más paralizada por el miedo como me estaba pasando a mí. Yo tengo que creer que puedo manejar esto escuchando a mi espíritu y lo estoy haciendo, con fe en mi misma (algo no frecuente) y con sólo recordar episodios complicados que he vivido, en que estaba en condiciones bastante precarias y hoy son recuerdos casi risibles.
Así las cosas, me acosté (agotada, ni me puse pijama) y me dormí profundamente. Me desperté varias veces pero no con la punzada en el corazón y la alerta en los oídos, sino que CON HAMBRE. Porque me relajé y sentí, por primera vez en varios días, la necesidad de comer. Jamás en la vida había sido más fuerte el hambre que el sueño, pero esta vez era desesperante y a las cinco de la mañana no pude más y me zampé un plátano y un vaso de leche. A las seis fui de nuevo a la cocina y me devoré, gracias al cariño de Marido, dos huevos revueltos con tocino sobre pan tostado y otro vaso grande de leche. Y después tuve el descaro de desayunar con los niños.
Hoy pude salir a hacer las miles de cosas que tenía acumuladas, sin el nudo en el estómago y sin pensar constantemente en si había revisado las puertas y ventanas y que si no iba el gallo de la empresa de seguridad lo iba a rastrear hasta encontrarlo y amenazarlo de muerte para que instalara todo porque si no, esta noche no iba a poder cumplir con el compromiso que tenemos con amigos fuera de la casa. Ahora, mientras escribo, los niños juegan afuera (donde ya NO ESTÁ la escalera que usaban para sus aventuras) y yo no estoy pegada a las ventanas oteando si pasa algún ser sospechoso ya que la vigilancia usual debe estar viendo la teleserie.
Está bueno ya esto de sentirme víctima e indefensa. No sé si estoy preparada "para todo", pero al menos cuento conmigo misma y eso es impagable. Ya no me torturo buscando la desgracia en todo (aunque sigo cauta porque siempre lo soy) y no siento malas intenciones en todas las personas. El incidente del botellazo en el sector por donde entraron y salieron los ladrones me lo tomo como una coincidencia y ya no como un bullying del flaite victorioso. Este pesimismo mío es mi talón de Aquiles y, como Julio Iglesias, podría tropezar de nuevo con la misma piedra, pero ahora estoy más conciente de la realidad neutra, no cargada en contra mía.
Y además necesito vivir tranquila. Y tengo muchas cosas que hacer y en qué pensar y en qué ocuparme para gastar mi energía en pajas mentales.

7 comentarios:

Fran dijo...

Clap, clap, clap.
ESA es la actitud.
Como dicen por ahí, hay que agrandarse ante la adversidad!

Scarlet dijo...

uy yo quiero el desayuno ese!!! sore todo cocinado por alguien que no sea yo!!
y me alegro que te sientas mejor.

A dijo...

Bien! Mucho ánimo

Anónimo dijo...

Flo, tú sabes que supe del robo desde el día 1, y quería venir a comentarte acá antes y no podía por tiempo o mil cosas. (Típico que uno cierra el pc, se acuesta, apaga la luz y dice "pucha!!! no hice tal cosa!!!" cachay?)
Me he imaginado todaas tus sensaciones post-episodio, y me alegro de que las haya podido racionalizar y superar. Qué rico el apoyo de tu marido en el proceso.
Me alegro montones por tu nueva actitud. :)

María José dijo...

Esa es mi Flo!!!!

Qué atrasada, pero igual. Te admiro mucho por tu actitud, y te felicito por el esfuerzo.

Cariños.

PauS dijo...

Flo!!! Me morí cuando leí el otro post. Una de mis mayores paranoias en la vida es que entre alguien a mi casa. He tenido pesadillas insólitas con eso. Cuando vivía sola desconfiaba hasta del repartidor de pizza, pero es cierto que no se puede vivir así sin enloquecer.

La verdad es que no sé qué decir, no puedo ni imaginar cómo te sentiste, pero me alegra un montón ver que las cosas mejoran. Por cierto, buenísimo el aporte de Marido.

Coincido con que encontraste la actitud correcta. Aunque iguaaal yo me habría tomado la pastillita. O sea, si hay pastillas para compensar los problemas del hígado o los riñones o el páncreas, me siento con todo el derecho a exigir alguna que compense la ineficiencia del cerebro produciendo sustancias x para la felicidad, tranquilidad, ánimo etc.

Cariños.

Flo dijo...

Jajaja, Pau, gracias por el apoyo moral, me reí mucho con tu comentario.