jueves, 8 de abril de 2010

El post aburrido

La verdad es que no se me ocurre una sucesión interesante o atractiva de ideas sobre las cuales escribir. Es una pena, porque había tenido una veta creativa bien prolífica y que me entretuvo bastante. Todo lo que pueda contar ahora es demasiado personal o intrascendente para el blog y, aunque no lo sea, me da lata escribirlo. Como gran cosa puedo mencionar que desinstalé de nuevo los juegos del computador (que descubrí el domingo por casualidad), porque me estaba poniendo idiota con tanto Solitario Spider. Puede sonar a evasión, porque debería dominar mi “vicio”, pero en este momento no estoy en condiciones de hacerlo, por lo tanto la única solución es desinstalar. Punto.
Cumplimos dos años viviendo acá y nos pareció que ya iba siendo hora de poner cortinas, por lo que hoy vienen a medir las ventanas para saber cuánto género comprar, trámite éste que fácil nos puede tomar un mes más como la otra vez, en que vivimos con papel craft en las ventanas de los dormitorios por tres meses, antes de hacernos el ánimo de ir a esa calle cuyo nombre no recuerdo pero donde venden telas por kilo. Es la dosis.
Debo pedir hora para llevar a los peques al doc porque ya me superó andar corriendo detrás de ellos para limpiarles los mocos y rogarles que prueben la comida. Comenzó el feliz período del año en que las cuentas médicas nos desangran. La próxima semana me haré las resonancias magnéticas para ver el grado de daño que mi hiperlaxitud ha provocado en el tobillo y el hombro (el primero yo sé que es profundo, por lo que la probabilidad de terminar dentrando a picar es grande).
Hoy tempranito, cuando todavía hacía frío, regué las plantas de mi balcón y, por disminuir el esfuerzo del brazo derecho, nivelé la regadora y me entró todo el chorro de agua helada por la manga y hasta la guata. Imbécil.
Nuevamente tenemos cumpleaños en el horizonte cercano, por lo que ya procedí a comprar preciosos y baratos y pedagógicos regalos y estoy considerando seriamente irme al cine mientras espero que termine una de las dos celebraciones. I need a break. También viene mi aniversario de matrimonio; no he planeado nada pero debería. Sería muy descarada que planeara una salida a comer (onda yo te invito pero tú pagas) así que a lo mejor cocino algo, lo que a su vez libera a Robotina de esperar que volvamos. Así no me siento culpable de dejarla con los guaguos mientras veo alguna película. A ver si el ánimo me acompaña en mi cocineo. Y a pichicatear a los enfermos nomás, para que no lloren de sed, fiebre o congestión. Ya saqué del botiquín pediátrico el Nastizol, Trio Val y Kitadol y no me importa que tengan corticoides ni cuanta lesera tóxica exista. Exijo mi derecho a un par de horas seguidas de descanso (bueno, dos pares, considerando lo del cine).

Para su entretención:




Todas las geniales fotos sacadas de acá

1 comentario:

Marce dijo...

Independencia se llama la calle de las telas por kilo y ahí mismo te hacen las cortinas. pero en verdad es una lata, yo tb tengo algunas pendientes en mi casa tras nuestra reciente (o permanente?) remodelación.
Que ruda, sacar el solitario para evitar la tentación. Y qué tanto? si te relaja es más sano que un cigarro y te apuesto que el vicio tampoco te dura tanto.
Pucha, ahora veo que acarrea complicaciones, pero siempre he envidiado a las hiperlaxas, porque yo soy tan tiesa! Además siempre he pensado que la flexibilidad de cuerpo está relacionada con la flexibilidad de la mente.
En fin, de todo corazón espero puedas descansar un poco.