
El año pasado, como en esta época, compré un par de plantas de tomate. La idea romántica que tenía en mi cabecita era un jardín perfumado de fruta madurada al sol en su mata, libre de pesticidas y fertilizantes químicos. Poder sacarlos de la planta para pelarlos y comerlos altiro me parecía el paraíso en la tierra y claro, económico y FÁCIL. Qué ilusa.
Las plantitas fueron creciendo y expandiéndose hasta que hacia fines del verano, se habían "tomado" la huerta junto con la menta (de la que había adquirido 6 brotecitos enanos y de apariencia inofensiva). Un día que vino un grupo de amigos a almorzar, uno de ellos (ingeniero agrónomo) echó el kilo ordenando la planta, poniendo tutores y tratando de hacerme entender la lógica de las plantas de tomate y lo invasivo de las plantas de menta.
Porque nada me hacía presagiar que febrero sería un infierno de hierbas debilitadas por la menta; de brotes de cilantro por todo el pasto; de tomates maduros pudriéndose en la mata, doblada por el peso de la fruta que, en contacto con la tierra, no tardaba en echarse a perder. Mención aparte merecen los malditos pájaros que picoteaban todo y que se comieron las pocas frutillas que salieron de una planta que compré demasiado avanzada la temporada.
Este año las cosas no se ven mucho más auspiciosas. Harta de los bichos, los tomates podridos y las hojas que tapaban todo lo demás, saqué la planta de tomate. Pero como soy porfiada, COMPRÉ OTRA. Por ahora es una ramita con tres hojas. Compré metros de malla metálica para ver si puedo dominarla. Pero olvidé que tengo una perrita cuyo principal placer es ROMPER todo lo que pilla, como me consta de ver mi pobre buganvillia muerta.
¿Qué hacer? No tengo dedos verdes ni cachativa botánica. Estoy que echo a esa perra a la calle, por la misma puerta por donde entró.
En mi desesperación, me metí a todos estos sitios (y más) especializados en el cultivo y cuidado de tomates caseros. Y me dieron hartas pistas, pero por desgracia ninguno envía sus tutores especializados a América del Sur y yo ni siquiera sé qué variedad de tomate planté como para elegir una estructura adecuada para dominar mi planta.
Parece que no sabía con qué chichita me estaba curando.
Las plantitas fueron creciendo y expandiéndose hasta que hacia fines del verano, se habían "tomado" la huerta junto con la menta (de la que había adquirido 6 brotecitos enanos y de apariencia inofensiva). Un día que vino un grupo de amigos a almorzar, uno de ellos (ingeniero agrónomo) echó el kilo ordenando la planta, poniendo tutores y tratando de hacerme entender la lógica de las plantas de tomate y lo invasivo de las plantas de menta.
Porque nada me hacía presagiar que febrero sería un infierno de hierbas debilitadas por la menta; de brotes de cilantro por todo el pasto; de tomates maduros pudriéndose en la mata, doblada por el peso de la fruta que, en contacto con la tierra, no tardaba en echarse a perder. Mención aparte merecen los malditos pájaros que picoteaban todo y que se comieron las pocas frutillas que salieron de una planta que compré demasiado avanzada la temporada.
Este año las cosas no se ven mucho más auspiciosas. Harta de los bichos, los tomates podridos y las hojas que tapaban todo lo demás, saqué la planta de tomate. Pero como soy porfiada, COMPRÉ OTRA. Por ahora es una ramita con tres hojas. Compré metros de malla metálica para ver si puedo dominarla. Pero olvidé que tengo una perrita cuyo principal placer es ROMPER todo lo que pilla, como me consta de ver mi pobre buganvillia muerta.
¿Qué hacer? No tengo dedos verdes ni cachativa botánica. Estoy que echo a esa perra a la calle, por la misma puerta por donde entró.
En mi desesperación, me metí a todos estos sitios (y más) especializados en el cultivo y cuidado de tomates caseros. Y me dieron hartas pistas, pero por desgracia ninguno envía sus tutores especializados a América del Sur y yo ni siquiera sé qué variedad de tomate planté como para elegir una estructura adecuada para dominar mi planta.
Parece que no sabía con qué chichita me estaba curando.
3 comentarios:
si quieres te doy el fono de mi Oma y hablas con ella, ha echo huerta una vida entera de vivir en el campo!
la otra es darte el fono de un primo que mantiene jardines y sabe de esas cosas tb!
Me tinca lo del primo...al parecer el jardinero que viene para acá cacha tanto de jardines como yo. O sea, NADA.
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